miércoles, 11 de mayo de 2016

Buena suerte, Alicia Florrick

Cada vez que se estrena una película de Woody Allen y corremos al cine para verla, siempre leemos algún crítico (o algún cuñado con ínfulas de Boyero) que afirma que estamos ante una obra menor del cineasta neoyorquino. Y raudos y veloces respondemos los fans de Allen afirmando que incluso una película mala suya es superior al 99% de lo que nos encontramos en la cartelera un fin de semana cualquiera. Algo parecido sucede con “The Good Wife”, sabemos que ha tenido momentos mejores y peores, incluso que su final puede haber dejado a algunos telespectadores un tanto desconcertados, pero todos los que seguimos la trayectoria de Alicia Florrick desde hace siete temporadas sabemos que pocas veces nos encontraremos ante un producto tan delicioso y sublime.

“The Good Wife” hacía ya un par de temporadas que había alcanzado su cumbre narrativa, y el progresivo desgaste sufrido en la sexta y en esta séptima temporada propiciaron el momento perfecto para despedirnos para siempre de Alicia y del resto de personajes. Ahora, cuando la serie estaba aún en un momento notable de calidad y antes de que sus espectadores entonasen eso de “ya no la veo porque dejó de gustarme, se les fue de las manos”. Era el momento perfecto, aunque fuésemos conscientes de lo duro que resultaría un lunes sin capítulo de “The Good Wife”


(A partir de aquí, spoilers de la series finale)

Teníamos claro que el matrimonio King no nos iban a dar un cierre complaciente con Alicia. Al fin y al cabo esto no es “Doctora en Alabama”. Por eso muchos espectadores se han sentido desconcertados con el episodio final hasta el punto de que el matrimonio King ha tenido que explicar en una entrevista publicada por su canal CBS, su decisión de terminar con Alicia recibiendo una bofetada por parte de Diane (Christine Baranski está siempre perfecta, incluso dando hostias). Michelle explica que esa bofetada supone el cierre del círculo que se abrió en el primer episodio de la serie en el que la propia Alicia abofeteaba a su marido Peter tras conocer las múltiples infidelidades de este. Una especie de víctima que con el paso de los episodios se ha ido convirtiendo en verdugo y que finalmente recibe su propia medicina. Además, dicha bofetada supone una reflexión sobre todo lo que ha vivido y especialmente sobre la nueva etapa a la que se enfrenta ya lejos de su marido y de su influencia. Y quién sabe si de la mano o no de Jason.

Sí que es innegable que nos hubiese gustado despedirnos como es debido de algunos personajes cuyas últimas escenas han sido de poco calado y de otros que ni siquiera han aparecido en la season finale. Quizás en estos últimos episodios se le dedicó demasiado tiempo a los encuentros sexuales entre Alicia y Jason (personalmente, me resulta más inquietante Jeffrey Dean Morgan aquí que en “The Walking Dead”) cuando podían haber ido preparando la despedida. Pero es algo que han sabido disimular con el “regreso” de Will para echar una última mano a Alicia en la resolución del caso de su marido Peter.


“The Good Wife” nos ha dejado un legado más allá de 156 episodios del mejor procedimental en abierto que ha emitido nunca la televisión norteamericana. Nos ha dejado unas tramas pegadas a la actualidad. Ha hablado de racismo, de las escuchas de la NSA, del matrimonio gay, de Anonymous, de Snowden, de la pena de muerte, de bitcoin, de internet y sus peligros con la privacidad y de muchísimos más temas que la serie reflejaba mejor que cualquier informativo. También nos ha dejado unos personajes secundarios inolvidables: Diane, Cary, Eli, Will, Kalinda y un sinfín de actores invitados que en apariciones esporádicas aportaban mucho más que cualquier protagonista random en cualquier serie random. Aquí todos los personajes importaban, todos eran tratados con mimo y respeto ¡Incluso los hijos adolescentes de los Florrick! (bueno, quizás todos menos Robyn, aquella investigadora que desapareció de la serie sin previo aviso). También nos ha dejado el legado de ser mucho más que una serie de abogados y casos semanales. Sus guiones han sabido combinar a la perfección las tramas continuadas de su protagonista y su grupo de secundarios, con unos casos semanales que eran auténticas delicatessen, haciéndonos reír con su fina ironía o llorar con alguna que otra despedida que nos rompió el corazón.

Pero sobre todo nos ha regalado un personaje que va mucho más allá de una mera cabeza de reparto. Alicia Florrick ha sabido crecer a la vez que nosotros íbamos creciendo (de placer) viéndola. Ha evolucionado, ha tropezado, se ha levantado, ha jugado con fuego y se ha quemado, ha amado y ha pecado. Ha pasado de ser la abnegada esposa de un político corrupto y putero a ser ella misma la protagonista de su propia historia. Con sus dudas éticas, sus claroscuros morales, sus momentos de extrema honradez contrastados con aquellos en los que el poder hace que las cosas dejen de ser blancas o negras para ser de diferentes tonalidades grises. 


Alicia Florrick ya no es la buena esposa del título, es LA PUTA AMA.

(Había pensado enfocar este post haciendo un ranking con mis episodios favoritos de la serie, pero francamente, he abandonado a la mitad ante la imposibilidad de llevar a cabo la tarea de tener que descartar 146 capítulos para quedarme sólo con 10).

1 comentario:

  1. bueno fue la esposa ejemplar hasta el final... aunque no me gusto el cierre es verdad que debio tener una mejor despedida de todos los personajes y para mis 7 años siguiendo la serie es como un insulto este final ... quede descontento ... sale will diciendo que se vaya con Jason y ella como una robot fue tras peter por eso fue la esposa ejemplar o the good wife pase lo que pase ... y a los escritores no volvere a ver sus series por falta de respeto despues de 7 años

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