miércoles, 29 de junio de 2016

El sabor de la venganza en "JUEGO DE TRONOS"

La sexta temporada de “Juego de Tronos”, la serie más mediática de la televisión actual se emitió este pasado lunes en España cumpliendo muchos de los pronósticos y muchas de las teorías que habíamos ido elaborando a lo largo no sólo de estos diez últimos episodios sino de toda la historia de la serie. Analicemos a continuación lo sucedido en este “Vientos de Invierno” que ha cerrado de manera épica una de las temporadas más efectistas de la serie. Obviamente, detallaremos spoilers de la trama así que si aún no lo has visto, no sé a qué estás esperando, francamente.


Si algo ha conseguido este episodio ha sido desbaratar muchos de los escenarios tal y como los conocíamos hasta ahora para plantearnos una situación completamente distinta de cara a la próxima temporada. Quizás el más importante haya sucedido en Desembarco del Rey ya que Cersei, como muchos ya habíamos sospechado, hizo uso del fuego valyrio para dinamitar, de manera literal, a sus rivales. Un cargamento de dicho material estratégicamente situado en los subsuelos de donde se estaban celebrando los juicios contra Loras y ella misma explotó con todos ellos dentro acabando con la vida de todos los allí presentes. El Gorrión supremo, todos los miembros de la Fe de los Siete, Lancel Lannister, el gran maestre Pycelle y los hermanos Tyrell de un plumazo fuera de su camino. Su hijo, al que ella había salvado evitando que se presentase en el juicio, no pudo soportar el dolor y tras despojarse de su corona decide acabar con su vida arrojándose por una de las ventanas del palacio provocando el ascenso al trono de la propia Cersei.


Los Stark, por su parte, han vivido también sucesos de vital importancia esta temporada que en su season finale han dado incluso un paso más adelante. Por un lado Jon, tras haber ganado la batalla de Invernalia contra Ramsay Bolton (aunque sin Sansa dicha victoria no se hubiese producido) es nombrado rey en el Norte por el resto de casas en el norte. Aunque lo más importante es que gracias a una de las visiones de su hermano Bran (ahora Cuervo de Tres Ojos) conocemos el verdadero su verdadero origen que no es otro que ser hijo de Lyanna Stark quien en su lecho de muerte encarga a su hermano la protección y educación de su hermano como si fuese un hijo propio. A pesar de que no se nombra al padre de manera clara, esto confirma la tan cacareada teoría de que Jon era hijo de una relación entre Lyanna y Rhaegar. Y por otro lado, Arya, que ha recuperado su intención de acabar con todos los miembros de su temida lista, cumple su venganza contra Walder Frey, quien acabó con las vidas de su madre y su hermano. Un corte en la garganta después de haberle servido como comida a sus propios hijos. 

Daenerys continúa con su objetivo de recuperar el trono que legítimamente le pertenece y para ello debe dejar atrás su relación con Daario Naharis, a quien deja al mando de Meereen antes de nombrar a su gran aliado Tyrion “mano de la reina”. Juntos, y tras el acuerdo con Yara y Theon Greyjoy que le otorgan la cantidad de barcos necesarios para embarcar hacia la gran guerra con la que pretende coronarse reina. Además, hemos vivido una nueva alianza, la de las Serpientes de Arena con Ellaria a la cabeza y Olenna Tyrell. Ambas, y ahora más que nunca, tienen un objetivo común, los Lannister.


A pesar de un inicio realmente espectacular (y con una banda sonora que realmente pone los pelos de punta), lo cierto es que este capítulo final ha sido una sucesión continua de “oh my god”. Sin ningún orden ni concierto. Un conjunto de porciones dramáticas empastadas. Quizás sea porque al contar con tantos personajes, tantos escenarios y tantas tramas es imposible desarrollarlos a todos con la amplitud que se merecen. O quizás sea porque, al haber superado la trama de los libros, D.B Weiss y David Benioff han optado más por el efectismo que por el desarrollo. Pero lo cierto es que a pesar de que en esta sexta temporada la trama ha avanzado más que nunca (ya era hora) lo cierto es que se echan de menos esos guiones, esos diálogos y conversaciones que insinuaban más de lo que mostraban. Algo que a lo largo de las temporadas se ha ido perdiendo.

Hemos tenido que despedirnos de personajes de una manera injusta, incluso zafia. Es el caso de Margaery, quien francamente merecía una despedida mejor, más épica y más relevante. Nos hemos quedado con dudas acerca de su sumisión a la fe y entre tanto golpe de efecto su adiós ha sido simplemente, uno más. Un adiós gris para un personaje con mucho más calado del que ha tenido en su despedida. Pero no sólo ella, ya que la despedida de Tommen ha sido simplemente ridícula (¿soy el único que se descojonó de la risa al ver su suicidio?). Vale que el personaje era muy random, pero esa caída al vacío es tan anticlimática que te saca automáticamente del episodio.


Pero no por todo esto la sexta temporada ha dejado de ser una de las mejores de la serie. Ha habido momentos (o capítulos enteros como el 6x09) que directamente son historia de la televisión y ha sabido aprender de los errores de la quinta temporada (menudo coñazo es Dorne) para ahorrarse momentos y tramas aburridas y centrarse en lo que verdaderamente importa. Ha sabido hacer avanzar la trama de una manera bastante satisfactoria para el público. Aunque si un acierto ha tenido esta sexta tanda de episodios ha sido el saber dar a los personajes femeninos el peso y la situación que se merecen. El despertar lento pero progresivo de Sansa (el personaje estrella de la temporada) ha sido realmente delicioso y las venganzas de Cersei y Arya, no por menos esperadas, han dejado de ser aplaudidas. Y Daenerys ha optado por una visión de renuncia al amor por las ansias de poder que hasta hace poco era sólo aplicada al género masculino.

Una sexta temporada que ha sentado de manera soberbia las bases sobre las que se centrará la última parte de la serie que empezaremos a ver en 2017 y que culminará en 2018. Por un lado la inminente batalla final por el trono y por otro la amenaza de los caminantes blancos. Dos batallas que centrarán el épico final de la serie y que en esta sexta temporada han sabido plantear cercenando de raíz algunas de las tramas innecesarias para centrar el protagonismo en aquellos personajes que verdaderamente van a dar que hablar en esos episodios finales.¿En qué punto se encuentra la relación entre la recién coronada reina Cersei y su hermano/amante Jaime? ¿Quién será el siguiente en caer de la lista de Arya? ¿Qué plan tiene Meñique para salirse con la suya, de nuevo a costa de Sansa? ¿Cómo será la inminente llegada de Daenerys? ¿Cuánto tardarán en volver a hacer acto de presencia los caminantes blancos? ¿Hacia dónde se dirigirá Melisandre tras ser desterrada de Invernalia? Aunque muchas han sido las respuestas esta temporada, muchos son aún las preguntas por responder.

lunes, 27 de junio de 2016

El final del cuento gótico: "PENNY DREADFUL"

Poco después de la emisión de los dos últimos capítulos que componían la tercera temporada de “Penny Dreadful”, su creador John Logan confirmó que la recién terminada sería la última temporada de la serie y que nuestro cuento de terror clásico victoriano no regresaría el año que viene a nuestras vidas como cabía esperar. Eso, obviamente, hizo que me enfrentase a estos dos últimos episodios con una predisposición distinta a la habitual (que ya de por sí es de entrega y fascinación absolutas). Y el resultado, si bien deja el sabor amargo de saber que no voy a volver a reencontrarme con Vanessa Ives y compañía, no ha podido resultar más placentero.


(A partir de aquí, spoilers del final de "Penny Dreadful")

Aunque en un principio me enfadé al ver que los dos últimos episodios sería emitidos de manera continuada y no en semanas distintas (que debería ser lo normal en una temporada de tan sólo nueve episodios) en cuanto terminé el octavo entendí la decisión. Dos capítulos distintos pero una misma historia sin punto seguido que merecía un visionado del tirón y no con una semana de interrupción entre medias. Más un capítulo final de 100 minutos que dos diferenciados. Y eso contribuyó a que cada uno de los personajes tuviese su espacio para desarrollar y dar forma al cierre de cada de sus historias sin perder el eje principal de la season finale que era la salvación de Vanessa tras caer rendida a los pies de Drácula. Lily por un lado nos dio uno de los momentos más emotivos de la despedida. Tras ser tomada como prisionera por Frankenstein varios episodios atrás con el objetivo de “arreglarla”, demostró que era capaz de amar y sentir como una humana al contar a su capturador la historia de cómo perdió a su hija, que murió de frío tras quedar su madre moribunda en un callejón después de una agresión tanto física como sexual de un hombre. Ahí comprendió Frankenstein que la que había sido su creación más perfecta era libre de elegir quién quería ser y en qué se quería convertir. Dedicar su vida a la venganza contra el sexo masculino era decisión suya y por ello decidió darle libertad. 

Dorian por su parte, que esta temporada no fue más que un convidado de piedra en la trama del aquelarre de prostitutas que había montado Lily, decide acabar con la vida de Justine tras una agresión de esta con la que la pupila más aventajada no consiguió más que evidenciar la inmortalidad de Dorian. En cambio, Caliban ha tenido su propio viaje de redención en busca del perdón de su esposa. La felicidad es momentánea ya que tras el fallecimiento de su hijo, su esposa le chantajea para que le devuelva a la vida de la misma manera que él fue devuelto. Finalmente, como si renegase de su propia condición de monstruo, decide negarse a ello. Y hay que recordar además que nos ha regalado uno de los mejores capítulos de la temporada cuando en el 3x04 nos demostró que ya conocía a Vanessa antes de convertirse en la criatura que es ahora. 


Y a Londres regresan Ethan, Sir Malcolm y Kaetenay con la intención de salvar la vida de Vanessa. Tarea complicada ya que la ciudad se encuentra envuelta en una nube tóxica que provoca que los muertos se conviertan en vampiros. Los tres, junto con la Doctora Seward, Catriona y un recuperado Frankenstein acuden a la batalla final contra Drácula y su grupo de vampiros asesinos. Tras la lucha, Ethan consigue despistar al villano y encuentra a Vanessa. Atrapada por las fuerzas de la oscuridad y sin posibilidad de redención posible para su alma, esta le confiesa que la única manera de salvar Londres es acabando con su vida. Tras una emotiva escena de despedida, Vanessa Ives muere de un disparo en el corazón.

Si un acierto ha tenido esta tercera temporada de episodios ha sido la disgregación del grupo para que cada uno tuviese su arco argumental independiente. A pesar de que el capítulo final ha propiciado la reunión del grupo para esa batalla final contra Drácula, ha sido un placer ver el desarrollo individual de cada uno de ellos, Ethan y su aventura por el desierto, Vanessa y su incipiente historia de amor, el regreso de Caliban tras su huida la temporada anterior, la tóxica historia de amor entre Dorian y Lily o la lucha de Victor por recuperar al amor de su vida. Todo ha brillado de la misma manera que la temporada pasada lo hicieron todos juntos. O incluso más. 


Totalmente acertada ha sido también, en mi opinión, la decisión de cerrar la historia en el punto en el que nos encontrábamos. Algunos personajes, aunque de manera muy ligera, ya empezaban a hacer ver que su arco argumental se acercaba al fin. Como por ejemplo Lily y su ejército femenino. Y ahí es donde nos damos cuenta que el propio John Logan y su equipo tenían muy meditada la decisión de que “Penny Dreadful” contaría con tres temporadas, Ni más ni menos. Una decisión tan acertada como la de ocultar hasta ya pasada la emisión de los capítulos finales dicha información para que los espectadores pudiesen disfrutar cada una de las escenas y despedirse de Vanessa de la misma manera en que lo hicieron sus amigos en la serie.

Por tanto, no nos queda más remedio que saborear y disfrutar estas tres temporadas. Estos 29 capítulos de una serie que ha roto esquemas al plantear algo realmente distinto a lo que se está haciendo actualmente en televisión y que ha sabido acercarnos a esos personajes que si bien habíamos visto o leído en multitud de ocasiones, aquí se nos han mostrado como seres tridimensionales, de carne y hueso, con sus miedos, sus amores y sus inseguridades más propias de lo humano que de lo monstruoso.

viernes, 24 de junio de 2016

"VIS A VIS": el viaje de Macarena

La serie de Antena 3 se despidió este pasado miércoles de sus espectadores con un episodio que ha hecho correr ríos de tinta y que si bien ha funcionado como final de serie, el hecho de haber sido rodado sin la certeza de una continuidad en una tercera temporada o no, ha hecho que se quede algo por debajo de lo que los espectadores esperábamos como broche final de la obra maestra que ha sido esta producción de Globomedia.


A partir de aquí, spoilers. Continúa leyendo si ya has visto el final.

Si algo ha tenido de acertado este episodio final es haber centrado las tramas en sus dos principales protagonistas, Macarena y Zulema. Las mismas dos que iniciaron nuestro recorrido por la cárcel de Cruz del Sur el año pasado. Una recién llegada mohína y tímida que poco a poco se ha ido convirtiendo en aquello que más temía cuando entró en prisión a un lado del ring. Al otro, una Zulema que a pesar de ser la jefa del tinglao (“The Boss of it All” que diría Lars von Trier) no ha sabido mantener su posición ni su estatus de “la más temida”. Zulema lo tenía todo atado para irse de rositas a cambio de desvelar el paradero de la niña secuestrada pero no contó con una Macarena curtida ya en esto del cara a cara con la muerte que estaba dispuesta a quitársela de en medio con tal de ser ella la que consiguiese la tan ansiada libertad. Finalmente la rubia, a base de centímetros cúbicos de aire en una jeringuilla consiguió la información y acompañó a Castillo en el rescate de la cría. 

Con lo que no contaba Macarena es con ese ápice de bondad y de humanidad que descubrió que aún llevaba dentro de sí misma y que volvió a brotar gracias a esa niña moribunda. Su plan de huida, que contaba con el beneplácito del propio Castillo no llegó muy lejos ya que a mitad de camino decidió hacer balance de la vida que le esperaría por delante y tomó quizás la decisión más importante de su vida: volver atrás y enfrentarse a la vida que le ha tocado vivir. 

Pero no sólo de Zulema y Maca bebió este último episodio. La boda de Sole, a la que por fin en la vida parecían irle bien las cosas, y la relación entre el perturbado Doctor Sandoval y la directora Miranda también tuvieron su presencia en el capítulo. La primera dio el “sí, quiero”, sin contar conque la vengativa Anabel estaba tramando ya su plan de venganza. ¿Su primer cartucho? Contratar a un matón para acabar con la vida del recién estrenado marido de Sole. Un primer paso para recuperar el mando de la prisión. Miranda, por su parte, acepta ingenua formar parte de los juegos del doctor Sandoval quien a sus espaldas trama un plan con el que hacerse con la dirección de la cárcel. Por el camino nos encontramos a Saray, que descubre que está embarazada. Lo que desconoce es que no de su marido, también gitano, sino del depredador de Sandoval que abusó de ella mientras estaba drogada en aislamiento. Y también Rizos, que tras aprobar el examen que le otorga el graduado escolar, recibe el ¿tan ansiado? tercer grado. 


No podemos negar que este ha sido un gran episodio. Ha tenido momentos de máxima violencia y tensión. No han faltado las notas cómicas de personajes como Saray o Antonia. Tampoco los retazos más oníricos o poéticos que tan bien han funcionado en episodios anteriores. Incluso esa sensación de mal rollo presente en cada esquina, en cada celda, en cada metro cuadrado del patio se dejaba ver en cada escena. Pero es inevitable que nos haya sabido a poco. El hecho de que el episodio haya sido rodado sin saber si iba a tener continuidad o no nos ha privado de algo mucho más extremo, más contundente, más en la línea de lo que nos habían ofrecido anteriormente y que en este último episodio debería haberse llevado al extremo. Nos hemos quedado sin ese broche de oro que la serie ( y sus espectadores) se merecía.

Por mucho que se utilice la excusa de que quizás el público español no estaba preparado para una serie de esta temática, o que “Vis a Vis” estaba preparada para el recorrido que ha vivido sin ser alargada innecesariamente, lo cierto es que nos quedamos con ganas de más. ¿Por qué? Pues sencillamente porque estoy seguro de que la historia de Macarena y compañía tenía mucho más recorrido. Los personajes estaban lejos de agotar sus recursos y registros, y los guionistas, de la misma manera que nos han hecho vibrar con una segunda temporada más incluso que con la primera, habrían conseguido darles una tercera temporada igual de digna que lo ofrecido anteriormente. Aunque sólo fuese para cerrar de manera firme todas las tramas que se nos han quedado algo colgando.


Con esto no quiero restar ni un ápice del valor a lo que “Vis a Vis” nos ha regalado a lo largo de estos 24 episodios. Nada más lejos de mi intención. “Vis a Vis” nos ha hecho sentirnos enormemente orgullosos de la ficción española. Un peldaño por encima en lo que se refiere a  producción, diseño, fotografía y sobre todo temática. Unos guiones que no daban tregua en ningún momento dejándonos sin aliento cada vez que parpadeábamos. Un grupo de actrices (quizás el mejor reparto que hayamos visto en la televisión española) que han hecho que se nos erizase la piel con cada palabra, cada amenaza o cada lágrima. Una serie que llegó a nuestras vidas con el lastre de ser la copia española de “Orange is the new black” y que se fue con el título de una de las mejores series de la historia de la televisión en nuestro país.

Simplemente, #GraciasVisAVis

miércoles, 22 de junio de 2016

"ORPHAN BLACK": las sestras en peligro

Una de las series más estimulantes de la televisión actual, “Orphan Black” despidió su cuarta temporada esta pasada semana poco después de anunciar la renovación por una quinta. Quinta temporada que, por cierto, va a ser la última para poder disfrutar de Sarah y el resto de sus sestras. Analizamos a continuación lo que ha dado de sí tanto este último capítulo, como la cuarta temporada en general. Obviamente, encontraréis spoilers a cascoporro. 


Quizás lo más destacado del episodio sea que por fin hemos conocido la verdad sobre lo ocurrido con Delphine al final de la tercera temporada. Esta sobrevivió al disparo y fue salvada por el doctor Van Lier, quien ahora tras la caída de Cho como directora de BrightBorn, ha tomado las riendas temporalmente de la empresa. Todo ello bajo la atenta mirada de Krystal, que se encontraba escondida en el momento del disparo y que ahora reconoce a Van Lier al verlo en televisión. Cosima, que se encuentra en la isla con Susan, encuentra por fin una solución genética para su enfermedad, pero justo en el momento en que estaba contando tal buena noticia a su hermana Sarah, la comunicación se desvanece y pierde no sólo el contacto sino, al parecer, todo el trabajo gracias al cual había conseguido la cura. Se da cuenta entonces, que aunque parecía lo contrario, Susan nunca ha sido una aliada y que no pretendía ayudarla a encontrar la cura sino conseguir el esquema genético con el que continuar con las clonaciones a pesar de defectos como los de la propia Cosima

Rachel, que al final tampoco ha sido todo lo noble que nos había estado haciendo creer a lo largo de toda la temporada, consigue convencer a la junta directiva de BrightBorn para ser la sustituta de Cho con un argumento que estos no pueden rechazar: el producto genético perfecto (que ha conseguido gracias a la alianza con su “madre” Susan y al engaño a Cosima). Pero la alianza de Rachel con Susan no dura mucho ya que la primera vuela hacia la isla con la intención de acabar con la vida de la segunda. Tras apuñalarla, se enfrenta vida o muerte con Sarah, que ha acudido a la isla en rescate de su hermana Cosima sin saber que esta ha logrado escapar junto con Charlotte, la niña también enferma. Ambas escapan por la nieve y desfallecen a mitad de camino siendo rescatadas por un señor al que sólo habíamos visto en los sueños de la propia Rachel (ojo ahí el enredo). Este las lleva a una cabaña en la que por fin, y después de toda la temporada sin verse, Cosima se reencuentra con Delphine. Aunque a la primera parece que le queda poca esperanza de vida. Toda la lucha de Sarah parece irse al garete cuando, tras librarse por fin de Rachel, recibe una llamada que le confirma que tanto S como Kira se encuentran secuestradas a manos de Ferdinand, el aliado de Rachel.


¿Conseguirá Sarah salir con vida de la isla? ¿Cómo afectará a estas la subida al poder de la clonación de la nuevamente villana Rachel? ¿Sobrevivirá Cosima con la ayuda de Delphine? ¿Dónde se encuentran los Hendrix que han huído con Helena en el capítulo anterior? ¿Quién es ese señor que ha salvado a Cosima? Hay que reconocerle a “Orphan Black” su buen hacer con los finales de temporada. Al igual que en los otros tres, ha sabido dar una solución coherente a lo planteado en los capítulos anteriores además de ofrecer buenas dosis de acción y tensión. Y no sólo eso sino que de una manera natural y limpia, sienta las bases sobre las que se centrará la temporada siguiente. El cliffhanger con el que hemos terminado esta cuarta deja a las hermanas, especialmente Sarah y Cosima, en la peor situación a la que se han enfrentado hasta ahora mientras que otra de ellas, Rachel se ha alzado con el poder de la situación (y del futuro de la clonación en humanos) en sus manos. Personalmente, me resulta muy estimulante la posibilidad de una quinta temporada centrada en la lucha entre clones, lucha entre el legado de Beth y los ideales de grandeza de Rachel. Clon contra clon. Mujer contra mujer que diría Mecano.

En esta cuarta temporada, “Orphan Black” ha sabido corregir de una manera magistral los errores cometidos en la tercera. Ha hecho un borrón y cuenta nueva con todos los clones Castor y ha vuelto a su esencia: la investigación con la que Beth inició la serie hace cuatro años. Todas las clones han estado al servicio de una misma trama, lo que ha favorecido el lucimiento de cada una de ellas. Eso sí, hay que decir que este año nos han privado de esas escenas cómicas del matrimonio formado por Alison y Donnie (a pesar del breve pero maravilloso paso de Donnie por la cárcel). Y tampoco es que la maravillosa Shakira Helena hay tenido muchos momentos de lucimiento exclusivo, pero los que ha tenido los ha aprovechado al máximo. Personalmente, no he encontrado mucho sentido a la trama de la hermana biológica de Felix, más allá de reforzar la teoría de que los lazos sanguíneos no tienen por qué ser más fuertes que los establecidos entre amigos o camaradas, pero nada más. 


Eso no quita un ápice de valor a esta cuarta temporada, que al igual que las anteriores ha sido arriesgada y valiente y que hacen de “Orphan Black”, como bien dije al inicio del post, una de las series más estimulantes de la televisión actual. Por cierto, a las ya conocidas Sarah, Alison, Cosima, Helena, Rachel y Krystal (más otras tantas que ya han pasado a mejor vida) se ha sumado esta temporada otro clon también maravillosamente interpretado por Tatiana Maslany, Mika… Ay Tatiana, para ti todos los premios interpretativos del mundo. Y el Nobel si hace falta, también.

lunes, 20 de junio de 2016

Viviendo en la carretera: "ROADIES"

Cuando hace unas semanas repasábamos los estrenos más potentes de la temporada estival, prestábamos especial atención a “Roadies”, pero más que por su argumento o por su temática, por quién se encontraba detrás: Cameron Crowe. El director de “Jerry Maguire” es el creador y director de esta serie que recupera mucho del espíritu de una de sus mejores películas, “Casi Famosos” en una historia sobre el equipo que se encarga de poner a punto todo lo que vemos en un concierto de un gran artista: luces, montaje, iluminación… Un proyecto que cuenta además con la producción de J.J. Abrams.


Conocemos en primer lugar a Bill Hanson, un tour manager con ciertas dificultades para aceptar que el tiempo pasa y que ya no es ese chaval iluso y soñador de décadas atrás. Ejerce de líder del grupo de roadies con la ayuda de Shelli Anderson, la productora, esa mujer que se encarga de que todo pase cuando tiene que pasar. Excepto en su vida personal, claro. Junto a ellos están un buen puñado de personajes secundarios que se convierten en familia al pasar tanto tiempo fuera de sus casas y rodeados de sus compañeros de trabajo. Entre ellos está Kelly Ann que pretende dejar el trabajo para trasladarse a Nueva York a cumplir su sueño de estudiar cine. Pero tal sensación de camaradería y de hermandad se rompe, como siempre, cuando los problemas financieros llaman a la puerta y el grupo se ve en la obligación de contratar a un consultor financiero, dispuesto a cargarse a quien se ponga por delante con tal de que las cuentas cuadren. Todos ellos hacen que el grupo musical para el que trabajen, la Staton-House Band sea como un ente etéreo que hace de guía espiritual para cada uno de ellos mientras que nosotros, los espectadores apenas vemos su aparición en pantalla.  

El fracaso de los últimos proyectos cinematográficos de Crowe, “Un lugar para soñar” y “Aloha” (especialmente este último que a pesar de estar protagonizada por Emma Stone, Rachel McAdams y Bradley Cooper ha sido uno de los mayores fracasos tanto de crítica como de público del cine de los últimos años) han provocado que este recuperara aquí la esencia que tan buen resultado le dio en “Casi Famosos”, una historia sobre los entresijos del mundo de la música contada desde dentro, con cariño, admiración y devoción por todas esas personas que viven por y para la música. Un mundo que él conoce bien tras unos inicios profesionales como periodista musical en revistas como Rolling Stone. Aquí consigue retratarlo de una manera casi documental (aunque con cierto aire melancólico e idealista) como si directamente se hubiese subido en marcha a uno de esos camiones que llevan la música de una punta a otra del país. El episodio está lleno de guiños, de referencias y de gags relacionados con el mundo de la música (Taylor Swift es mencionada cada cinco minutos. Literalmente) lo que hace que resulte si cabe más entretenido y divertido su visionado. 


Particularmente, lo que más me ha gustado de este primer episodio es esa sensación de buen rollo que transmite (algo que pasa con muchas de las películas de Crowe). En una televisión cargada de personajes oscuros y grises, de antihéroes con más ganas de herir que de curar, resulta refrescante y estimulante una serie como esta, que transmite el buen rollo de un grupo de personas que, a pesar de sus desastrosas vidas personales, disfrutan haciendo el trabajo que les gusta. Esa escena final del personaje de Kelly Ann corriendo mientras se intercalan escenas de películas (no digo más para no hacer spoiler) resulta incluso positivista. 

Pero no es sólo el de Cameron Crowe el único nombre conocido de este proyecto. Delante de la cámara encontramos un buen puñado de actores bien conocidos tanto en el mundo del cine como en el de la televisión. Quizás el más popular sea el de Luke Wilson, actor especializado en comedia que hemos visto en películas como “La joya de la familia” o “Un funeral de muerte”. A su lado, Carla Gugino, conocida por series como “Political Animals” o más recientemente “Wayward Pines”. También vemos a Imogen Poots (que acaba de estrenar “Green Room”), Rafe Spall (“Prometheus”, “La Vida de Pi”), Keisha Castle-Hughes (nominada al Oscar por “Whale Rider” y más recientemente en “Game of Thrones”) y Peter Cambor (“NCIS: Los Angeles”). 


A pesar de que la serie no ha sido estrenada oficialmente, el episodio ya se puede ver online en la página web de Showtime y en algunos canales como YouTube o Facebook. Su emisión en televisión el próximo será 26 de este mismo mes de junio. Esperemos que este “Roadies” sea ese punto de inflexión, ese regreso del Cameron Crowe que tanto nos gustó en sus inicios. Ojalá.


viernes, 17 de junio de 2016

"BRAINDEAD": esos políticos descerebrados

Seguimos repasando las novedades de esta recién temporada estival, que como ya hemos comentado aquí en varias ocasiones, viene más cargada de novedades que nunca. Una de ellas, “BrainDead”, se estrenó este pasado lunes y supone el regreso a la televisión del matrimonio formado por Robert y Michelle King pocas semanas después de la despedida de su serie fetiche: “The Good Wife”.


Dejamos atrás los despachos de abogados de Chicago para situarnos ahora en otros despachos muy distintos, los de la política de Washington. Y ahí conocemos a Laurel Healy, una documentalista con poco éxito que por una carambola del destino (más bien un chantaje por parte de su padre para conseguir financiación para su nuevo documental) acaba colaborando en la oficina de la campaña de su hermano Luke. Hasta aquí todo suena muy a thriller político común, pero la locura viene cuando Laurel descubre a través de una de las votantes de su hermano, que a Washington ha llegado un cargamento sospechoso de crear extraños comportamientos en aquellos que se ven involucrados en su manipulación. Lo que Laurel desconoce es que dicho contenedor lleva dentro unas extrañas hormigas que se meten dentro del cerebro y se lo zampan. Como digo, la locura. A partir de entonces, tendrá no solo que lidiar con el día a día de la familia demócrata a la que pertenece (en un mundo político que detesta y desprecia con todas sus fuerzas) sino también investigar qué es lo que está pasando para que todo el mundo tenga esa actitud tan extraña.

A pesar de contar con una premisa tan loca, lo cierto es que toda esa mezcla resulta verdaderamente resultona. El thriller político serio y sobrio contrasta perfectamente con una historia de “descerebrados” que aporta un tono de comedia negra e irónica que le va fenomenal al resultado final. Un resultado final que más que una análisis, resulta una sátira de ese mundo tan gris que puede resultar el día a día de los despachos políticos de un partido político, en este caso demócrata. Además el momento no puede ser más oportuno. Con una campaña política en ciernes y con la figura de Donald Trump revoloteando sobre las cabezas ( y las conciencias) de los norteamericanos, “Braindead” se presenta como una visión desternillante y  paródica de la política norteamericana. 


La protagonista, por momentos recuerda a la Alicia Florrick que tantos buenos momentos nos dio Julianna Margulies en “The Good Wife”. Esta no empieza de cero por una infidelidad de su marido, sino para conseguir dinero para con el que financiar lo que verdaderamente le gusta. Pero ambos personajes tienen una fuerte personalidad y un carácter inconformista. Ambas con un alto componente de ambición que va a resultar determinante para el desarrollo de la serie. Y en ambos casos, este protagonista femenino nos sirve para meternos de lleno en un mundo que inicialmente les resulta totalmente extraño y, en ocasiones, repulsivo.

El único recelo que despierta en mí (pero eso ya es manía de un servidor) es que no me gustaría que se excediera en la parte política y diera más protagonismo al humor y a la parte de ciencia ficción. No ha habido hasta el día de hoy una serie sobre el mundo de la política que me haya atraído (ni “House of Cards” ni “Veep” son santo de mi devoción) y de verdad espero que “BrainDead” no vaya por el mismo camino. Pero como digo, eso ya es un problema mío con ese tipo de productos.


El reparto está encabezado por la maravillosa Mary Elizabeth Winstead, protagonista de esa pequeña joya del cine de este año llamada “Calle Cloverfield”. Su hermano Luke está interpretado por Danny Pino, visto en “Ley y Orden” y “Caso Cerrado” y también tenemos a Aaron Tveit (el último Danny Zuko de Grease Live!) interpretando a Gareth, el asesor del rival republicano de su hermano. Resulta divertido encontrar algunos rostros del anterior proyecto de los King, como ver a Zack Grenier, al que todos recordaremos siempre por ser el tocapelotas David Lee en “The Good Wife” interpretando al padre de los dos protagonistas. Y no sólo eso, sino que además los creadores han dejado caer en una entrevista que alguno de sus personajes de “The Good Wife” podría aparecer por sorpresa en “BrainDead”. En papeles más secundarios nos encontramos a Tony Shalhoub (“Nurse Jackie”), Megan Hilty (“Smash”) y Paige Patterson (“Hell on Wheels”).

De momento, “BrainDead” parece haber despertado poco interés por parte de la audiencia, ya que en su episodio Piloto apenas alcanzó los 4,6 millones de espectadores y un 0.7 en demográficos. Cifras inferiores incluso que las reposiciones de “Mom” y “2 Broke Girls” que le precedían. Hay que decir, eso sí, que competía con las finales de la NBA que suelen conseguir cifras inalcanzables. Habrá que ver como evoluciona las próximas semanas ya que los creadores han afirmado que tiene argumento, al menos, para cuatro temporadas, cada una de ellas ambientada en un ambiente distinto: Washington, Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. De momento, disfrutemos de estos 13 episodios.



miércoles, 15 de junio de 2016

"ANIMAL KINGDOM": la familia permanece unida

El canal TNT estrenó esta semana una de las series de las que más habíamos oído hablar de cara a la temporada estival, “Animal Kingdom”, protagonizada por la siempre interesante Ellen Barkin y que adapta la película homónima australiana de 2010 (una de tantas adaptaciones del cine a la pantalla que veremos en los próximos meses). Si en la película nos situábamos en el Melbourne de mediados de los 80, la serie, que contará con diez episodios en su primera temporada, nos traslada la California actual. 


La historia empieza cuando Joshua, “J”, un adolescente de 17 años, se muda a casa de su abuela tras la muerte por sobredosis de su madre. Allí, se reencuentra con la familia que llevaba más de una década sin ver. Una familia que mantiene un alto nivel de vida a base de crímenes y atracos y de la que su difunta madre intentó alejarle durante toda su vida. Su abuela, Janine, apodada Smurf (maravillosa como siempre Ellen Barkin interpretando el papel que en el cine le valió una nominación al Oscar a Jackie Weaver a mejor actriz de reparto), es la matriarca y líder tanto de la familia, como de la organización criminal que compone junto a sus hijos Craig, Deran, el recién salido de la cárcel Andrew, alias Pope y el amigo de estos Baz. Todos ellos disfrutan de la violencia y de cometer actividades delictivas, algo para lo que J parece no estar preparado. Y por si fuera poco, todos ellos guardan cierto recelo a su presencia en la casa ante la posibilidad de que su madre le hubiese puesto en su contra.

Además de la ya citada Ellen Barkin, que está fantástica como esa madre manipuladora, pero que ama a sus hijos como si de una leona se tratase, el reparto cuenta con caras más o menos conocidas en el mundo de la televisión. Scott Speedman, al que recordamos mayormente por ser el interés amoroso de Felicity en la serie del mismo título protagonizada por Keri Russell, interpreta a Baz y el joven J está interpretado por Finn Cole al que hemos visto en las dos últimas temporadas de “Peaky Blinders”. Los tíos de J están interpretados por Shawn Hatosi (“Southland”), Ben Robson (“Vikings”) y Jake Weary (“Pretty Little Liars”) y el reparto también cuenta con Daniella Alonso haciendo de esposa de Baz y que nos sonará de papeles en “Revolution” y “The Night Shift”.


En ocasiones “Animal Kingdom” recuerda, en tono y en ambientación, a “Ray Donovan” la serie de Liev Schreiber (que por cierto está a punto de estrenar su cuarta temporada), aunque en esos momentos de masculinidad exacerbada entre los hermanos también se viene a la mente “Sons of Anarchy”. Y ese adolescente callado y fuera de su zona de confort recuerda mucho al Ryan Atwood de “The O.C.” aunque quizás de una manera opuesta ya que en esta última, el joven era el problemático que acababa en una casa de ricos bienintencionados mientras que en “Animal Kingdom” es todo lo contrario, un chaval que a pesar de sus dramas familiares se las apaña para mantenerse lejos de líos y sacando las clases adelante. Todo ello puede provocar la sensación de que no estamos viendo nada nuevo, nada distinto a lo que ya nos habían aportado todas estas series por separado.

Y si hay que ponerle otra pega al proyecto, es quizás que a pesar de contar como protagonista con una mujer, el resto de personajes femeninos se limitan a personajes muy secundarios, como la esposa de Baz, o simplemente extras con frase, como las compañeras sexuales de algunos de ellos. Pero es cierto que algunas de las escenas (y sobre todo algunas miradas) del personaje de Daniella Alonso dejan entrever que su importancia va más allá de ser “mujer de”


De momento, el Piloto nos ofrece una buena combinación entre la parte de drama familiar con el fallecimiento de la madre de J, y acción criminal con uno de los atracos perpetrados por la banda criminal familiar. Algo que parece que va a ser la línea argumental de la serie en los próximos episodios. Despierta curiosidad saber cómo será el proceso de adaptación de J a las actividades ilícitas de su recién recuperada familia (porque todos tenemos claro que acabará metido en el ajo) y el hecho de haber trasladado la acción de Australia a California es un acierto total a la hora de otorgarle a la serie una entidad propia y diferente a la película en que se basa. Además le aporta al canal TNT un tono muy distinto a sus serie habituales como “Rizzoli & Isles” o “The Last Ship”. Quizás no pueda jugar en la liga de las grandes series de cable norteamericanas, pero sí que supone un proyecto interesante que merece la pena seguir de cerca. Perfecto para la temporada estival.


lunes, 13 de junio de 2016

El fin de una era en "THE AMERICANS"

La mejor serie en emisión actualmente en televisión (así, sin rodeos) despidió el pasado miércoles su cuarta temporada con la emisión de su decimotercer episodio. Y una vez más ha conseguido que afirmemos eso de que “ha sido la mejor temporada hasta ahora”, algo que llevamos haciendo desde el estreno de la serie allá por 2013. El final, como ya nos tienen acostumbrados, promete marcar un antes y un después en la vida de Elizabeth, Philip y sus hijos.


(A continuación, spoilers de los momentos clave de esta cuarta temporada)

El auténtico protagonista de este último capítulo ha sido William. Llevaba ya varios episodios barajando la posibilidad de dejar el espionaje, pero tras ser convencido por Gabriel para llevar a cabo una última misión acepta transportar la que será la última arma bioquímica de su vida. Y de manera literal porque tal y como sospechábamos después de lo visto en el anterior capítulo, el FBI andaba tras su pista, y tras ser acorralado en un parque decide inocularse dicha arma bioquímica para así evitar pasar el resto de su vida entre rejas. Eso lleva a Gabriel a tomar la decisión más importante en lo que llevamos de serie, los Jennings dejarán de lado su vida de espías al considerarlo demasiado arriesgado teniendo en cuenta que William puede delatarlos en cualquier momento. Su consejo es que abandonen cuanto antes el país y vuelvan a la madre patria. Razones hay para tal alarmismo, ya que William, en uno de sus delirios finales antes de fallecer (fallecimiento que por cierto no hemos visto), parece irse de la lengua más de la cuenta y desvelar ciertos detalles que ponen en peligro la tapadera de Elizabeth y Philip

¿Serán capaces de dejar todo atrás para empezar una vida nueva en Moscú? ¿Qué papel van a jugar sus hijos a partir de ahora teniendo en cuenta que uno de ellos ni siquiera sabe la verdad acerca de sus padres? ¿Cómo sería tal hipotético regreso al país que dejaron atrás hace dos décadas? Un montón de preguntas son las que se nos viene a la cabeza acerca del futuro de nuestros protagonistas. 


Este tenso último episodio ha servido no sólo para resolver algunas de las tramas de esta recién terminada temporada sino que además ha sentado las bases sobre las que se asentarán los próximos episodios. Por ponerle una pega, pequeñísima, quizás sea que la trama del hijo secreto que Philip tiene en Rusia ha quedado algo eclipsada por la persecución y posterior captura de William y por la trama de Paige y su idilio con Matthew. Pero, obviamente, este episodio pertenecía con todas las de la ley a William y al fin de sus días como espía. 

Quizás esta cuarta temporada haya tenido menos acción, menos persecuciones y menos trama de espionaje. Pero a cambio nos ha regalado un desarrollo de personajes absolutamente delicioso. Primero tuvimos que despedirnos de Nina, que cuando pensaba que por fin su suerte empezaba a mejorar, un tiro en la sien acabó con sus esperanzas de recuperar la libertad. Uno de los mejores personajes de la serie se despedía de una manera fría, gélida, inesperada pero a la vez lógica y previsible, casi como si de un personaje random se tratase. La traición no sería perdonada y desde luego no lo fue. Martha fue otro de los personajes de la temporada. Ay, poor Martha, desde luego. Ese personaje que desde el inicio de la serie estaba destinado a sufrir vio como su doble juego saltaba por los aires y se llevaba consigo su trabajo, su “matrimonio” y en definitiva, su vida. Seguramente Martha no se merecía todo eso pero al fin y al cabo lo cierto es que su situación era complicada y su marcha hacia Rusia donde iniciar una nueva vida en el anonimato era su única tabla de salvación.


Y desde luego, si repasamos los mejores personajes de la temporada, no podemos olvidarnos de la inocente Paige, que ha visto como sus padres pasaban de ser unos inocentes agentes de viaje, a espías de la KGB al servicio de la patria rusa. Sus dudas sobre las verdaderas intenciones de sus padres chocan radicalmente con sus cada vez más profundas creencias religiosas y por si fuera poco, una incipiente historia de amor con Matthew, el hijo de Stan, el vecino agente del FBI que había destapado la verdad sobre Martha y William parece complicar aún más la situación. 

Quizás no sea la serie más vista (más bien todo lo contrario), y tampoco es que los premios se fijen mucho en ella, pero “The Americans” ha sabido ir mejorando temporada a temporada. Y eso es algo que sólo consiguen las obras maestras. Y otro punto a favor es el hecho de que ya haya sido renovada por dos temporadas más, que además serán las dos últimas. FX, sabiendo que tiene entre manos un producto de una calidad bastante superior a la media, ha sido lista y ha dado a los creadores la oportunidad de desarrollar dos temporadas finales con las que ir preparando la despedida de los Jennings. Y eso es muy de agradecer. Ojalá más series como “The Americans”, en serio.

viernes, 10 de junio de 2016

"UnREAL": lo que no se ve de la TV


Una de las series más esperadas de toda la temporada ha regresado por fin a nuestras pantallas. “UnReal”, que relata los pormenores de un dating show al estilo “The Bachelor” (una especie de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?”) estrenó su segunda temporada este pasado lunes. Y lo hizo por todo lo alto con toda una declaración de intenciones sobre lo que nos deparan los próximos episodios.

Si no quieres saber cómo ha arrancado la temporada, no sigas leyendo.

El episodio arrancó situando sobre el tablero las actuales situaciones de nuestras protagonistas después de cómo había terminado la temporada anterior. Nos encontramos ahora con Rachel como showrunner de la nueva temporada de “Everlasting” mientras que Quinn es ahora la “jefa suprema”. Y juntas planean hacer de la nueva edición del dating show la más exitosa de la historia. ¿Cómo? Pues con un soltero negro. Algo que a Brad, uno de los ejecutivos de la cadena, le parece una idea brillante pero a Gary, presidente de dicha cadena, no tanto. No les resulta difícil convencerle usando la carta de conseguir pretendientas que, o bien sean activistas por los derechos de la comunidad negra, o bien todo lo contrario, sean unas racistas de tomo y lomo. El tema racial les ayudará a superar las estratosféricas audiencias de la temporada anterior.


Una vez encontradas las candidatas perfectas, a base de mentiras, engaños y falsas promesas, a Rachel le toca lidiar con varios de sus hombres a la vez. Por un lado vemos como sigue ignorando las llamadas de Adam, el soltero de oro de la primera temporada con el que mantuvo una relación (y que hemos sabido que también aparecerá de manera episódica en esta segunda temporada. ¡BRAVO!), mientras su otro ex, Jeremy que trabaja como director de fotografía del programa promete no hacerle nada fácil su nueva posición de “jefa”. Pero además le toca lidiar con las dudas de Darius, el soltero de oro, que no está muy seguro de si quiere realmente ser el protagonista del reality (cuando lo que realmente quiere es estar en la playa descansando) y con su manager Romeo (con el que Rachel mantuvo un encuentro sexual al inicio del episodio). Y por si la ecuación no fuese lo suficientemente numerosa, también entra en juego Chet, el creador del programa que no está dispuesto a ver como Quinn le quita la silla y que promete una guerra que va a dar mucho que hablar a lo largo de los diez episodios de esta temporada. ¿Será la alianza entre Quinn y Rachel lo suficientemente fuerte como para resistir las puñaladas de cada uno de ellos?

Cuando decía al inicio del post que “UnReal” había vuelto por todo lo alto, me refería básicamente a que han regresado reforzando ese lema de “el fin justifica los medios” del que tanto provecho habían sacado la temporada anterior. Tanto Rachel como Quinn están desatadas y harán lo que sea para salirse con la suya y conseguir que dos mujeres pueden conseguir hacer de esa, la edición más exitosa del dating show. Al fin y al cabo, ambas llevan años viendo cómo los hombres lo hacen, así que ¿por qué ellas no? (ese tatuaje que se hacen ambas con su particular lema de “Money. Dick. Power” es mucho más que un leit motiv). Todo esto hace que nos encontremos ante dos de los personajes femeninos más estimulantes de la televisión actual. No son unas santas, y la serie tampoco quiere vendérnoslas como tal. Algo que estábamos poco acostumbrados a ver ni en cine ni en televisión.

Gran parte del mérito lo tienen las dos actrices que interpretan los personajes protagonistas, Shiri Appleby y Constance Zimmer a las que ya habíamos visto en múltiples apariciones en series de televisión pero que aquí han conseguido sin duda sus mejores interpretaciones hasta la fecha. Parecen haber nacido para ser Rachel y Quinn, sin duda.


Y es ahora cuando debemos sacar a colación el tema de los guilty pleasures. Y es que tanto la temporada pasada como el inicio de esta, han sido muchos los críticos (los mismos de siempre y varones, que casualidad) que han calificado “UnReal” de guilty pleasure. ¿Por qué guilty pleasure? ¿Porque está protagonizada por dos mujeres? ¿Porque se emite en un canal con un amplio target femenino? ¡De eso nada! “UnReal” no tiene nada de guilty. Es un pleasure de los pies a la cabeza. Un serión con todas sus letras, señores.

Por si no hubiese sido poca alegría un regreso tan potente como el que la serie nos ha regalado, también esta semana hemos sabido que incluso antes del estreno de la segunda, la serie ya ha sido renovada por una tercera temporada. Algo arriesgado teniendo en cuenta que el estreno de esta segunda tanda de episodios ha conseguido algo menos de medio millón de espectadores y un 0,21 en los ratings (un 39% y un 27% menos que la temporada anterior). Pero sin duda, la gran atracción mediática que está consiguiendo la serie tanto dentro como fuera de sus fronteras ha sido clave a la hora de tomar tal decisión. Y nosotros nos alegramos de ello, por supuesto, ya que queremos “UnReal” durante mucho tiempo.


miércoles, 8 de junio de 2016

Un verano plagado de series

La temporada veraniega acaba de empezar y si hasta hace pocos años el verano era aquel momento en que se estrenaban los proyectos menos importantes o con menos potencial, hoy en día acoge algunas de las series más interesantes del año. No obstante, el año pasado nos regaló dos de los estrenos más estimulantes de la temporada seriéfila, “UnReal” y “Mr Robot”. Vamos a repasar a continuación lo más destacado de lo que nos deparan los meses estivales.


Algunas de las novedades más importantes ya han llegado a nuestras pantallas, como los estrenos de “Preacher” el pasado domingo 22 de mayo u “Outcast” el viernes 3 de junio, de los que ya hemos hablado aquí en el blog. También algún regreso como el de “Wayward Pines” el pasado día 25 o el de “Scream” pocos días después, el 30. Ambos vuelven con sus segundas temporadas. Y para segunda temporada esperada, la de la ya mencionada “UnReal” que llegó de nuevo a nuestras vidas este lunes y de la que hablaremos aquí en el blog dentro de muy poco.

Entre los estrenos más destacados de la temporada estival nos encontramos  “Braindead”, el regreso del matrimonio King a la CBS pocas semanas después del final de “The Good Wife” con una serie de temática muy alejada en tono y en temática a lo que nos tienen acostumbrados ya que está protagonizada por un grupo de alienígenas que invaden Washington y que se alimentan a base de cerebros. Se estrena el lunes 13 de junio. Al día siguiente, el martes, TNT estrena “Animal Kingdom”, protagonizada por Ellen Barkin (ay, qué magnífica estaba en “The New Normal”) y que adapta para la televisión la película homónima de 2010. Unos días más tarde, el domingo 26 llega de la mano de Showtime “Roadies”, creada por el oscarizado Cameron Crowe y que narra la vida de un grupo de técnicos que viajan con los cantantes o grupos musicales en sus giras. Muy del estilo de su obra maestra “Casi Famosos”. Está protagonizada por Luke Wilson, Carla Gugino, Imogen Poots y Keisha Castle Hughes.


Para finales de mes se espera el estreno de “Dead of Summer”, serie que nos cuenta los asesinatos que se producen en un aparentemente idílico campamento de verano, se estrenará en Freeform (antigua ABC Family). Concretamente el día 28. Ya en julio acogeremos los estrenos de “Stranger Things” el día 14 en Netflix y “Vice Principals” el día 17 en HBO. La primera, al igual que “Dead of Summer” está ambientada en los 80 y supone el regreso a nuestras pantallas de esa diosa noventera que es Winona Ryder mientras que la segunda se centra en la vida en un instituto, especialmente centrada en sus subdirectores. Y en agosto, específicamente el día 11, se estrenará “The Get Down”, también en Netflix y centrada en un grupo de adolescentes en el Bronx de finales de los años 70. Viene auspiciada por Baz Luhrmann, director de “Romeo+Julieta” o “Moulin Rouge” y constará de 13 episodios.

Pero no sólo de proyectos nuevos nos vamos a alimentar este verano, ya que regresan un buen puñado de nuestras series favoritas. Este mes de junio regresan “Aquarius”, la serie protagonizada por David Duchovny, y “Orange is the New Black”, con su segunda y su cuarta temporada respectivamente. Ambas el mismo día además, el 16. Días más tarde, el 26 se estrena la cuarta temporada de “Ray Donovan” con el imponente Liev Schreiber y el día 30, tras año y medio de espera, Netflix estrenará la esperada segunda temporada de “Marco Polo”. Estrenamos julio con el regreso de la serie canadiense “Dark Matter” a SyFy el día 1 y la tercera temporada de “Tyrant” el día 6 a FX (¿en serio “Tyrant” ha llegado hasta su tercera temporada?).


La ya mencionada “Mr Robot” llegará con su esperadísima temporada el día 13 a USA Network y pocos días después, el 22 Netflix, que está a tope este verano estrenará la tercera temporada de su serie de animación “BoJack Horseman”, y que ya os he recomendado hace unos meses. Y si hay un estreno esperado este verano, al menos para mí, es el desenlace de “Looking” que HBO emitirá en formato TV movie el día 23. ¿Cómo terminará la historia de amor entre Patrick y Kevin? Y para terminar, agosto acogerá los regresos de “Halt and Catch Fire”, una de mis serie favoritas del año pasado, el día 9 en AMC; “The Strain” el día 28 en FX y “You're the worst” el 31 en FXX.

Un verano plagado de estrenos y de regresos. ¿Quién decía que el verano era la temporada seriéfila más tranquila? ¡A apuntar fechas en las agendas!

lunes, 6 de junio de 2016

"OUTCAST", Robert Kirkman cambia zombis por exorcismos

Este pasado viernes, la cadena Cinemax estrenó por fin “Outcast”, una de las series más esperadas de la temporada, especialmente para los amantes del género de terror. El proyecto de “Outcast” llevaba dando que hablar desde hace ya varios meses. La expectación era enorme principalmente por dos razones, la primera es que adapta uno de los cómics mejor valorados de los últimos tiempos (sí, otra adaptación comiquera, que ya se cuentan por docenas), y porque detrás de dicha adaptación se encuentra el propio creador de la novela gráfica, Robert Kirkman, uno de los pesos pesados de la industria que ya se encargó de llevar a la televisión “The Walking Dead”.


“Outcast” nos presenta a Kyle Barnes (interpretado por Patrick Fugit), un chico que no lo ha tenido precisamente fácil en la vida. En su infancia sufrió malos tratos por parte de su madre poseída. Posesiones que han sido tónica habitual en su vida ya que posteriormente han ido haciendo acto de presencia en sus seres más cercanos. Esto ha ido provocando que poco a poco Kyle se fuese convirtiendo en un ser retraído, taciturno e inadaptado que, tras alejarse de su mujer y su hija, vive recluido en su decrépita casa familiar con el único contacto exterior de Megan (Wrenn Schmidt), quien intenta sacarlo del pozo sin fondo en el que se encuentra. Pero la presencia en su pueblo de un niño que sufre también de posesiones demoníacas hace que Kyle acuda al reverendo Anderson (Philip Glenister) un viejo conocido, en busca de ayuda y de respuestas para entender todo lo que le está sucediendo. 

La tensión y el terror están manejados de una manera casi maestra en los más de cincuenta minutos que dura el primer episodio. Empezando por esa impactante escena inicial, toda una declaración de intenciones que hace que no necesitemos más de un par de minutos para meternos de lleno en esa atmósfera aterradora, gris y opresiva. La violencia va haciendo acto de presencia también y sin ningún tipo de censura. Las escenas de posesiones son realmente efectistas y aterradoras y los flashbacks con los que vamos conociendo las partes más oscuras del pasado de Kyle no sólo nos ayudan a conocer más su vida pasada sino que abren múltiples interrogantes que esperamos ir respondiendo a lo largo de los episodios. Lo que sí parece estar claro es que sin en “The Walking Dead” Kirkman retrató el mundo zombie desde el punto de vista de los vivos, “Outcast” parece que la clave estará en el tormento del personaje protagonista más que en la propia posesión en sí misma.


Otro de los grandes aciertos del proyecto es el contar con actores poco conocidos. Algo que resulta realmente efectista y que ya había utilizado la cadena Cinemax en otros de sus proyectos, como por ejemplo la recién terminada “Banshee”, serie con la que “Outcast” comparte más de un punto en común además de contar con caras poco conocidas. Una sensación de opresión y agobio; una calma tensa que da la sensación de que algo turbio puede pasar en cualquier momento; y el uso de una fotografía gris pero inmersiva y detallista son algunos de los elementos fácilmente identificables en ambos proyectos.

Por mi parte, la gran duda que me plantea “Outcast” es si logrará mantener el nivel de terror, tensión y oscuridad a lo largo de la temporada. Todos sabemos que en el caso de las series de terror es especialmente complicado mantener esa atmósfera en cada capítulo. Si hoy en día ya resulta complicado hacer una película de terror de 90 minutos que resulte verdaderamente efectista y aterradora, cuando se trata de una serie de 50 minutos semanales la tarea se complica aún más (si no que se lo digan al sobrevalorado Ryan Murphy que intentó hacer de la marca American Horror Story su propia saga de terror con un resultado que da más risa que miedo, teniendo que recular a medo camino cambiando el terror por el pastiche hortera esteticista). En el caso de "Outcast" puede resultar aún más complicado teniendo en cuenta que las expectativas están por las nubes tras visionar un primer episodio tan redondo. Eso sí, si lo logra, puede que nos encontremos ante una de las obras maestras del género. Motivos para la esperanza tenemos, desde luego.


Si Robert Kirkman ya consiguió poner de moda las series sobre el mundo de los zombies, algo que parecía no tener ya cabida en televisión, ¿quién nos dice que no veremos dentro de poco, sobre todo si “Outcast” se confirma como la revolución seriéfila de la temporada, un buen puñado de series centradas en el terror más puro? Por lo pronto, la cadena FOX ya prepara la adaptación televisiva de “El Exorcista”, ese gran clásico de la década de los 70. 

Para los interesados, hoy mismo se entrena en España (así da gusto) gracias a FOX. Y además, viendo el potencial del episodio Piloto, la cadena ya decidió hace unos meses, antes incluso del estreno de la serie, renovarla por una segunda temporada, así que tenemos terror para rato.

viernes, 3 de junio de 2016

"HAP & LEONARD": sobrevivir en la América sureña de los 80

El canal de cable norteamericano Sundance TV (anteriormente Sundance Channel) estrenó hace unos meses “Hap and Leonard”, una miniserie de seis episodios basada en las novelas de Joe R. Lansdale y que desde hace un par de semanas podemos seguir aquí gracias a AMC España. Además, dicho canal ha puesto en marcha una propuesta realmente atractiva e interesante que consiste en estrenar cada uno de los episodios en los cines Verdi de Madrid de manera totalmente gratuita 24 horas antes de la emisión en televisión.


Estos seis capítulos siguen las vidas de los dos personajes que dan título a la serie y que a pesar de ser dos polos opuestos mantienen una amistad que parece ser lo único positivo en sus miserables vidas. Hap, en su juventud fue activista contra la guerra de Vietnam y como desertor, pasó una buena temporada entre rejas. Leonard, en cambio, luchó en dicho conflicto bélico y además de hacer frente a los prejuicios raciales, tiene que enfrentarse también a los de su condición sexual. Juntos y marcados por ese pasado, luchan por sobrevivir esperando ese golpe de fortuna que los saque de la monotonía en la que llevan sumidos media vida. Ambos trabajan en un campo de recolección de flores hasta que Trudy, la ex mujer de Hap, vuelve a aparecer de nuevo en sus vidas con lo que parece ser ese golpe de fortuna que ambos están esperando.

Trudy les cuenta la historia de un coche que quedó sumergido décadas atrás en un río tras una persecución policial y en cuyo interior hay nada menos que un millón de dólares. Ella conoce el punto exacto en el que se encuentra el coche y necesita de su ayuda para sacarlo. Una clásica historia de búsqueda del tesoro que en un principio parece pan comido pero que poco a poco iremos viendo que resulta más complicado de lo que parece. Sobre todo cuando al rescate parecen sumarse cada vez más agentes dispuestos a hacerse con un pellizco de tan preciado botín. Y a toda esta trama ya de por sí kamikaze hay que sumar, como no, un villano un tanto desequilibrado, por decirlo suavemente.


“Hap and Leonard” tiene un tono muy negro. Negrísimo. La relación de amistad, la trama del coche enterrado en el lago. La aparición de Trudy, la ex de Hap… Adornado con un ambiente sureño ochentero que hace que sudemos y suframos de la misma manera que lo hacen sus personajes.Hay determinados momentos en los que el tono negro sureño que baña el ambiente general de la serie se ve salpicado por ciertas escenas (especialmente aquellas más violentas) muy propias del cine de Tarantino que hacen la combinación aún más atractiva. Además tiene un ritmo realmente ágil y unos diálogos directos y divertidos que hacen que cada capítulo se pase en un suspiro. 

A pesar de los personajes excéntricos y de su aparente simpleza como historia de “búsqueda de un tesoro”, detrás se esconde un retrato de una época en un momento muy concreto y en un lugar muy determinado. Esas aspiraciones frustradas de querer cambiar el curso de un país una década atrás están muy bien reflejadas en el personajes de Hap. Leonard en cambio expresa a la percepción esa impotencia de haber luchado en el exterior en nombre de un país en el que ni tu raza ni tu orientación sexual son aceptados. Lucha que parece reflejar a la perfección la situación actual del país.


La serie está protagonizada por un par de actores bien curtidos en esto de la televisión: James Purefoy, al que hemos visto en “Roma” y en “The Following” y Michael Kenneth Williams, visto anteriormente en “Boardwalk Empire” o “The Wire”. Junto a ellos, la siempre impecable Christina Hendricks (la mítica Joan de “Mad Men”) que aquí hace uso de su magnetismo en un papel que le viene como anillo al dedo. La actriz, estuvo en Madrid hace unas cuantas semanas para presentar el proyecto y se mostró muy orgullosa de seguir representando esa imagen de femme fatale de la que hizo gala en “Mad Men”. En papeles más secundarios nos encontramos a Jimmi Simpson (“House of Cards”), Bill Sage (visto en “Nurse Jackie” y ¡PADRE DE MARIAH CAREY EN ESA JOYA TRASH LLAMADA “GLITTER”) y Pollyanna McIntosh

De momento, son sólo seis capítulos. Y digo “de momento” porque a pesar de que se vende como una miniserie, cabe la posibilidad de que tenga más temporadas si tiene el suficiente éxito mediático y de audiencia, sobre todo teniendo en cuenta que se basa en una saga de nueve novelas. Material para continuar tienen de sobra así que, por mi parte, ¿por qué no? Y como os decía al inicio del post, estáis a tiempo de ver alguno de sus capítulos en pantalla grande: todos los domingos a las 22:30 en los cines Verdi de Madrid. 


miércoles, 1 de junio de 2016

... Y el country dejó de sonar en "NASHVILLE"


Hace unas cuantas semanas, ABC sorprendió (relativamente) al anunciar que la cuarta temporada  de “Nashville” que estaba en ese momento emitiendo sus capítulos finales, iba a ser la última. La cadena parecía satisfecha con las cifras de la serie, que si bien eran modestas, resultaban lo suficientemente estables como para justificar una hipotética quinta temporada. Pero finalmente no fue así y el pasado miércoles emitió su despedida, una despedida que vamos a comentar en detalle a continuación.

(A partir de aquí, spoilers del final de la serie)

Quizás lo más destacado del episodio es que Gunnar y Scarlett han batido el récord de rupturas y reconciliaciones en un mismo episodio. Después de que ella le declarase su amor, él le anuncia que está iniciando una relación con Otoño me tienes hasta el c*** Autumn, tras lo cual deciden romper profesionalmente para al final volver la una a los brazos del otro. Y hablando de volver a los brazos, la emancipada Maddie tuvo que pasarlas canutas a punto de ser objeto sexual de un viejo verde para darse cuenta que como en casa de mamá, en ningún sitio. Will, por su parte, tras montar un espectáculo musical a las puertas del estudio en el que la ultra mega conservadora Cynthia Davis graba su programa, consigue su objetivo de estar cara a cara con ella en su show televisivo, regalándonos el discurso pro libertades que llevaba tanto tiempo deseando gritar al mundo. Discurso que por cierto le sirve para ganarse de nuevo el amor de su ex Kevin. Avery, por su parte, no tarda en descubrir que Layla ha estado trabajando a sus espaldas para alejarle de su ex mujer Juliette mientras esta decide expiar sus pecados frente a una cámara de televisión confesando lo ocurrido verdaderamente en aquella terraza en la que Jeff Fordham perdió la vida. Tras ello, pasa de asistir a la gala de los Oscar en la que estaba nominada a mejor actriz para tomar su avión privado y volver de nuevo con Avery y su bebé Cadence. Llegada que no llegaremos a ver nunca.


Si bien el episodio final puede pecar de haber concentrado demasiadas tramas y demasiados desenlaces en 40 minutos, quizás se haya visto beneficiado por ser el último de la serie. Como final de temporada hubiese sido un desastre, pero como final de serie ha logrado cerrar (con mejor o peor fortuna) las tramas que se habían abierto durante esta cuarta tanda de episodios. Quizás no hubiese sido necesaria esa última escena con el mayor cliffhanger que ha hecho la serie en sus cuatro años. Cliffhanger que quedará sin resolución y que podían haber omitido perfectamente sin repercusión para el espectador. Eso sí, hubiese sido irónicamente delicioso un final en el que Juliette Barnes fallece al estrellarse su avión, de la misma manera que falleció su ídolo Patsy Cline y gracias a cuya reencarnación Juliette recibió su nominación al Oscar. Propio de un culebrón como “Nashville”.

Y es que “Nashville” siempre se ha tomado más en serio de lo que realmente era. Bajo la excusa de que estaban tratando temas de profundo calado social como la depresión post parto o la homosexualidad en los círculos más conservadores, la serie se vendía de drama musical en la cuna de la música country cuando en realidad era un culebrón (o soap opera, que en inglés suena mejor) salpicado de canciones aquí y allá para mayor lucimiento de sus dos protagonistas. Y si tú eras un espectador que  trasladó su domicilio fiscal a Los Hamptons durante las cuatro temporadas que duró “Revenge”, seguro que “Nashville” te sirvió de alivio cuando los Greyson y compañía se despidieron hace ahora un año.


Siempre hubo en esta serie personajes que funcionaban mejor que otros, aunque me arriesgo a afirmar que esta serie agrupaba algunos de los personajes más contradictorios (y peor escritos) del universo televisivo. Raina tuvo sus momentos, a veces resultaba agradable y otras repelente y hostiable. Aunque para hostiables Gunnar y Scarlett, especialmente ella, a la que podríamos considerar el personaje más repelente de la televisión actual. La hija mayor de Raina, Maddie se ganó también a pulso entrar esta temporada en tan selecto club con su comportamiento en esta última temporada. Por el contrario tenemos a Juliette, esa inmensa diva teen del country caprichosa y egoísta resultaba lo más maravilloso del universo “Nashville”. Ay, Hayden Panettiere, que poco reconocimiento recibes para las alegrías que nos das. De la parte masculina del reparto quizás sea Will el que ha sabido tener una evolución más firme y constante, aunque no me queda más remedio que reconocer que Avery, a pesar de que al principio no resultaba muy de mi agrado, acabó siendo uno de mis personajes favoritos. El convertirse en padre fue un momento clave para el desarrollo positivo del personaje.

Desde el mismo momento de su cancelación, los fans de “Nashville” se han agrupado y organizado con la intención de convencer a otra cadena para comprar la serie y así continuar su emisión ¿Quién iba a pensar que “Nashville” tendría tal cantidad de fans (y que estos fuesen lo suficientemente jóvenes como para movilizarse en redes sociales)? De momento parece no haber surtido efecto aunque en los últimos días proliferan los rumores de un posible spin off centrado en el personaje de Juliette Barnes, algo que no parece descabellado teniendo en cuenta que es el personaje con más potencial mamarrachil de la serie. De momento, toca esperar.

Despido el post con una de mis canciones favoritas de las cuatro temporadas de la serie. Porque hay que reconocerle a “Nashville” que entre tanto autotune, a veces nos regalaba pequeñas joyas como esta en la que Juliette dejaba claras sus intenciones: