viernes, 12 de enero de 2018

"LAS CHICAS DEL CABLE 2", la unión hace la fuerza

Esta pasada navidad se estrenaba en NETFLIX la segunda temporada de “Las Chicas del Cable”, el primer proyecto en tierras patrias del gigante del streaming cuya primera temporada ya comenté aquí en el blog. Si sus primeros episodios llegaron a todos los rincones del mundo y la campaña publicitaria fue una de las más potentes que ha hecho NETFLIX en nuestro país, convirtiendo la serie en una de las más comentadas del momento, estos nuevos episodios parecen haber pasado algo más de tapadillo y los comentarios y críticas al respecto muchos más tibios.


A partir de aquí, spoilers de esta segunda temporada de “Las Chicas del Cable”.

Lo que sabíamos de antemano es que las cuatro chicas protagonistas se traían un muerto entre manos. De manera literal, además. Este ha sido el eje sobre el que ha girado esa segunda temporada y el muerto ha resultado no ser otros más que Mario (Sergio Mur), el marido de Ángeles (Maggie Civantos). Machista, violento y maltratador, tenía todas las papeletas para convertirse en el muerto protagonista de esta trama. A partir de ahí las chicas tendrán que hacer todo lo posible para deshacerse del cadáver y lo que es peor, pasar desapercibidas ante la investigación policial comandada por el Inspector Cuevas (Antonio Velázquez, una de las incorporaciones estelares de estos nuevos episodios).


Pero a pesar de que la trama de la muerte de Mario ha centrado gran parte de la temporada, cada una de nuestras protagonistas ha gozado de su propia trama de lucimiento personal e individual. Sin embargo, cada una de estas palidece al estar tratada a retazos y trompicones. En un capítulo Lidia (Blanca Suárez), ama a Francisco (Yon González), en otro a Carlos (Martiño Rivas), al siguiente tiene dudas y así sucesivamente dando un aire culebronesco a la serie que no la favorece en nada. Además, si maratoneas la serie como yo he hecho, todos estos vaivenes se producen en cuestión de minutos, lo que hace palidecer su verosimilitud. A ello, tampoco favorece unos personajes masculinos que no van más allá de la superficie más caricaturesca (digamos que ni Yon González ni Martiño Rivas destaquen por sus matizadas interpretaciones).


Además, Lidia no sólo se ve inmersa en una duda interna entre dos amores sino que a la vez que tiene que luchar por sacar adelante un proyecto sobre la implantación de las primeras cabinas telefónicas cuya última decisión depende de la nueva directiva de la compañía formada por los hermanos Uribe interpretados por Ernesto Alterio y Andrea Carballo, los otros fichajes de la temporada. Eso sí, si alguien consigue descifrar cómo es posible que Lidia haya pasado de simple telefonista a  optar a la dirección de la compañía, que alguien me lo explique porque yo la excusa del robo del Rotary al final de la primera temporada como que no lo compro.

Es una pena que estas dos tramas hayan copado tanto espacio, ya que ello ha perjudicado notablemente lo más interesante que ha tenido esta segunda temporada, que no es otra cosa que la evolución del personaje de Sara (Ana Polvorosa) y su relación sentimental poliamorosa con Carlota (Ana Fernández) y Miguel (Borja Luna). Una evolución hacia la transexualidad que hemos ido descubriendo a trompicones pero que gracias a la maravillosa y más que solvente  interpretación de Polvorosa se convierte en uno de los pocos aspectos realmente recordables de todos estos episodios.

Lo que queda claro tras terminar de ver estos nuevos episodios es que las chicas funcionan mejor cuando están juntas que cuando están separadas. Los momentos en los que las cuatro amigas se encuentran en aprietos, acuden unas a otras y miran hacia Lidia sabiendo que ella sabe perfectamente cómo salir del aprieto, son los que hacen brillar a la serie. La imagen de sororidad entre ellas se ve favorecida y por tanto el mensaje feminista que intenta transmitir la serie cobra un poquito de validez. El momento en que hay que deshacerse del cadáver y el rescate de Sara son buena muestra de ello.


La serie ha ganado en ritmo, quizás ayudada por ese giro hacia el thriller que ha centrado estos episodios (incluso hemos visto algunos destellos de femme fatale en el personaje de Ángeles), y los capítulos se hacen realmente cortos. Quizás también ayuda encontrarse temporadas de 8 episodios de 50 minutos cuando estamos acostumbrados a que otras series españolas tengan temporadas de 13 episodios de 70 minutos de duración. Bambú, por tanto, ha sabido adaptarse al formato que le ha propuesto NETFLIX, y si bien estos nuevos episodios siguen sin arriesgar ni salirse de la fórmula que maneja la productora en todas sus series, que por otro lado, tan buenos resultados les ha estado dando hasta ahora. ¿Por qué cambiar algo que gusta a la gente y que además funciona también fuera de España? se deben preguntar ellos. ¿Hasta cuando seguirá funcionando? me pregunto yo.

Por cierto, ¿soy al único al que le despierta muchísima curiosidad el personaje de Victoria interpretado por Kiti Manver? No sé si es por la admiración hacia la actriz, pero me encantaría ver más de esas cloacas del Madrid de la época. 

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