miércoles, 17 de enero de 2018

"GOOD BEHAVIOR" y "GODLESS": oda a Michelle Dockery

Hay papeles que marcan una carrera, y si no que se lo digan a los actores de “Friends” que quince años después del final de la serie siguen siendo conocidos por el nombre que sus personajes tenían en la famosa sitcom. Lo mismo sucede con los protagonistas de series tan míticas como “Expediente X” o más recientemente “Breaking Bad”. Y algo similar ocurre también con Michelle Dockery, que por mucho que lo intente, para gran parte del público es y será la icónica Lady Mary de “Downton Abbey”


Pero lo cierto es que la actriz británica ha elegido cuidadosamente sus papeles posteriores al final de la mencionada serie para intentar desmarcarse del rol que la ha hecho famosa. Y poco a poco lo está consiguiendo. En los cines la tenemos ahora mismo en cartelera con “El Sentido de un Final”, acompañada de Jim Broadbent, Charlotte Rampling, Emily Mortimer o Matthew Goode (que también participó en “Downton Abbey”). Y en televisión este final de año pudimos verla por partida doble, en la segunda temporada de “Good Behavior” y en la miniserie de NETFLIX “Godless”.


No es la primera vez que se menciona aquí en el blog “Good Behavior”, de hecho ya comenté la primera temporada a finales de 2016, y si de la primera dije que me resultaba muy interesante y entretenida (gracias en gran medida a la excelente química entre ella y Juan Diego Botto), lo mismo puedo decir de esta segunda. En estos nuevos diez episodios nos encontramos a Letty y Javier totalmente reformados tras lo ocurrido al final de la primera y decididos a llevar una vida lo más normal posible por el bien del hijo de esta. Ella ha logrado controlar su afición al alcohol y ya no se dedica a robar por placer. Javier por su lado trabaja de cocinero en un restaurante tras haber dejado atrás su etapa como asesino a sueldo.


Y todo esto que nos hacen creer es mentira. Letty sigue robando por placer y Javier sigue matando por dinero. De hecho en esta segunda temporada lo harán más que nunca ya que es la única vía de escape que encuentran a sus desorientadas vidas. Unas vidas que corren más peligro que nunca ya que la agente del FBI Rhonda Lashever (Ann Dowd) les viene pisando los talones. Así, esta vida ideal que ambos habían planificado será de todo menos idílica y normal convirtiéndose de nuevo en una huida sin retorno en la que el hijo de Letty parece no tener cabida.

Esta segunda temporada, a pesar de algunas vueltas de tuerca demasiado inverosímiles o poco naturales (el personaje de Ann Dowd está pasadísimo de rosca y aunque en muchas ocasiones resulta divertidísimo, en otras parece estar en una serie completamente distinta) sigue manteniendo la esencia de la primera, sigue siendo entretenida y sigue funcionando a las mil maravillas. Es una verdadera lástima que las pírricas audiencias de estos nuevos capítulos vaticinen una cancelación más que segura. Al fin y al cabo ya fue un milagro su renovación para una segunda temporada.


Y si el rol de Letty en esta serie está alejado del de Lady Mary, lo mismo ocurre con el que interpreta en “Godless” la muy comentada miniserie que NETFLIX estrenó el pasado 22 de noviembre. Lo cierto es que nos la habían vendido como un western feminista, pero aquel que se decida a verla por esa razón se va a llevar un chasco bien gordo. En una gran miniserie plagada de personajes femeninos, pero que esto no nos lleve a engaño, ellos siguen siendo los que parten el bacalao. De hecho, sólo dos personajes femeninos son realmente destacables y reconocibles, el que interpreta la propia Dockery y la taciturna Mary Agnes que maravillosamente interpreta Merritt Wever.

Esta serie creada y dirigida por Scott Frank (y que tiene en la producción a Steven Soderbergh ese individuo que anuncia constantemente que se retira y que al final siempre resulta ser mentira), consta de siete episodios en los que cuenta la historia de La Belle, un pueblo habitado casi exclusivamente por mujeres desde que prácticamente la totalidad de los hombres perecieron en un accidente en la mina local. La aparente tranquilidad de La Belle se interrumpe con la aparición de Roy Goode (Jack O´Connell) un forajido que huye de su “padre adoptivo” y maestro Frank (Jeff Daniels) y que llega malherido al rancho de Alice (Dockery), una viuda que vive aislada con su hijo y su suegra a las afueras del pueblo. 


A partir de ahí iremos conociendo las causas y las consecuencias de la llegada de Roy. Por un lado indagaremos en el pasado de Roy para conocer exactamente cómo es el tipo de afinidad paterno-filial que mantiene con Frank mientras en el presente este último y su banda recorren cada kilómetro del condado para dar con el paradero de su pupilo. Todo ello mientras conocemos en profundidad a todos aquellos que se van cruzando, con más desgracia que suerte, en su camino.

“Godless” es lenta, mucho, en ocasiones demasiado. Tampoco ayuda que los capítulos ronden los 75 minutos (ni que fuera una serie española). Pero lo es porque se toma su tiempo a la hora de  crear y analizar los personajes y la relación entre ellos. Así descubrimos que la relación “padre-hijo” entre Roy y Frank siempre ha estado dominada por esa necesidad de demostrar quién es el macho alfa. Y también nos va a hacer disfrutar con un personaje tan delicioso como el que interpreta Merritt Wever, una mujer compleja y valiente, pero también frágil y desubicada. Además cuenta con un último episodio que resulta realmente delicioso y que satisface plenamente los deseos de aquellos que desean ver los elementos más clásicos del western, eso de tiros, polvo y sangre.


En ambas series podemos disfrutar de la maestría de Michelle Dockery que demuestra que se desenvuelve igual de bien en el Colorado del siglo XIX, como en la California actual pasando por la Inglaterra de principios del siglo XX. Maravillosa.

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