lunes, 2 de mayo de 2016

"CROWDED" y "THE REAL O´NEALS", las comedias de Carrie Preston y Martha Plimpton

Hace ya unas cuantas semanas NBC y ABC estrenaban un par de comedias de esas que se guardan para el final de temporada al no confiar mucho en sus posibilidades de salir adelante. Dos comedias bienintencionadas pero lejos de los proyectos de categoría que estas dos grandes actrices se merecen y que mucho me temo que no supondrán el espaldarazo definitivo que ambas necesitan (y que en mi opinión tanto se merecen). Se trata de “Crowded” y “The Real O´Neals”, y ambas tienen un punto importante en común: la familia.


En el caso de “Crowded” estamos ante uno de los primeros papeles protagonistas de Carrie Preston tras de su colaboración episódica en “The Good Wife” (su Elsbeth Tascioni ha sido el contrapunto divertido de la serie en sus esporádicas intervenciones) y casi dos años después del final de “True Blood” donde interpretaba a la pizpireta camarera Arlene Fowler. En ambos explotaba su acertada vena cómica y su imagen de mujer risueña, divertida y un poco locuela. Aquí, en “Crowded” interpreta a Martina, una psicóloga que vive tranquilamente con su marido y que de un día para otro ve como sus dos hijas vuelven al hogar familiar del que se habían ido hace años. Además sus suegros se mudan a la casa de al lado, provocando que desaparezca la tan ansiada tranquilidad que ambos esperaban disfrutar alcanzados ya los 40. 

Además de la ya nombrada Preston, tenemos a Patrick Warburton (al que hemos oído poniendo voces a algunos personajes de “Padre de Familia” y visto en las dos películas de “Ted”) interpretando a su marido y a Mia Serafino y Miranda Cosgrove interpretando a las dos hijas del matrimonio; una la friki-adicta a la ciencia-universitaria y la otra la chica mona y ligera de cascos (¿alguien dijo Alex y Hayley de “Modern Family”?). Stacy Keach y Carlease Burke interpretan a los molestos suegros de la protagonista.


A pesar de las intenciones de “Crowded” de ser una comedia blanca, entretenida y familiar, el resultado no puede ser más desastroso. Las tramas son las mismas que llevamos viendo en televisión desde que se inventó el género de la sit-com y algunos de los argumentos parecen más sacados de cualquier comedia de segunda de Tim Allen que de una serie de este tipo. Los personajes son tópicos deslavazados sin coherencia argumental y sin profundidad, interpretados con el piloto automático por un grupo de actores que saben que no serán recordados por ninguno de estos papeles. Los decorados parecen rescatados de “Los Ladrones van a la Oficina” y las risas enlatadas resultan demasiado molestas. 

La otra comedia familiar del post de hoy, “The Real O´Neals” nos trae de vuelta a Martha Plimpton a la que también hemos visto episódicamente en “The Good Wife” interpretando a la arpía Patti Nyholm y que llevaba esperando un papel protagónico desde la cancelación de “Raising Hope” en 2014 (ya sabéis que “Raising Hope” es una de mis debilidades y en gran parte es debido a la interpretación de Plimpton). Y no podemos olvidarnos de mencionar el que quizás sea el papel más recordado de la actriz, el de la nerd Stef en “Los Goonies”.

Aquí volvemos a encontrarnos de nuevo a una familia un tanto peculiar. En este caso los conocemos en el momento crucial en que todos deciden ser terriblemente sinceros los unos con los otros y así descubrimos que Eileen y Pat, los padres (interpretados por Plimpton y Jay R Ferguson al que conocemos mayormente por su papel de Stan en “Mad Men”) van a divorciarse a pesar de la ferviente fe católica de ella; que Jimmy (Matt Shively), el hijo mayor, dice tener anorexia; que Kenny, el mediano (interpretado por Noah Galvin, una mecla entre Ben Feldman y Josh Radnor), es gay y que Shannon, la pequeña, es cleptómana.


Como decimos, tampoco es que estemos ante un proyecto que vaya a marcar la carrera de Plimpton, pero este, al menos cumple su función de entretener, divertir y hacer reír. Aunque bien es cierto que algunos de los personajes funcionan mejor que otros, el conjunto global funciona y cada uno de ellos por separado también. Quizás es la pequeña, una especie de “Pequeña Miss Sunshine” pero mucho más espabilada que la interpretada por Abigail Breslin, la que arranca las mayores carcajadas con sus maquiavélicos planes. La salida del armario de Kenny y su posterior inmersión en el mundo y la cultura homosexual, en plena adolescencia y con las hormonas a flor de piel, nos da alguno de los momentos más tiernos de la serie. Eso sí, no se puede decir que el comportamiento del personaje de su madre con respecto a la homosexualidad de su hijo sea un ejemplo ya que ese “no lo acepto, pero lo respeto” es algo que una cadena de TV en abierto en pleno 2016 no debía permitirse en sus tramas, por mucho que quieran reforzar la fe católica del personaje.

Tenemos por tanto a dos actrices fantásticas aguantando (especialmente en el caso de Carrie Preston) el tipo de una manera digna en dos proyectos desiguales y menores y en todo caso inferiores a lo que ambas deberían estar interpretando. Por favor, que alguien dé a estas dos actrices dos series con las que lucirse a gusto.



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