viernes, 13 de abril de 2018

"SANTA CLARITA DIET": una fórmula revisada y mejorada

La maquinaria de NETFLIX sigue funcionando a toda mecha y cada viernes llegan a nuestras pantallas por lo menos un par de estrenos y nuevas temporadas y hace unas semanas le llegó el turno a la segunda temporada de “Santa Clarita Diet”, la serie protagonizada por Drew Barrymore. Diez nuevos episodios que vuelven a demostrar que los zombies no sólo sirven para hacer género de terror sino que también funcionan divinamente en la comedia. Desde luego, no sigas leyendo si no quieres enterarte de algún que otro spoiler de esta nueva temporada.


Esta segunda temporada arranca en el momento exacto donde se despidió la primera, con la familia al borde del colapso y la matriarca, Sheila, encadenada en el sótano incapaz de controlar sus propios impulsos. A partir de entonces, y junto a su marido, Sheila se propondrá llegar hasta el fondo del asunto y descubrir qué ha ocurrido hasta llegar a convertirse en una zombie, mientras su voraz apetito sigue haciendo de las suyas. Descubrirán que Sheila no es la única zombie del vecindario y se convertirán en el centro de la diana de muchos en múltiples ocasiones. Todo ello mientras intentan transmitir la imagen de total calma y armonía viviendo felizmente como agentes inmobiliarios.


Pero si ya de por sí les va a resultar complicado dar con el origen del virus zombie sin que su tapadera vuele por los aires, más complicado lo van a tener por culpa de Anne (Natalie Morales), la novia policía de su vecina Mary que está dispuesta a descubrir qué se esconde detrás de las misteriosas, y cada vez más numerosas desapariciones que se están produciendo en el vecindario. Episodio a episodio iremos descubriendo además que Anne no es la única que va tras su pista, ya que hay alguien más que va siguiendo el pequeño reguero de descuidos sangrientos que los Hammond van dejando a su paso.


Pero Sheila y Joel van a seguir contando, como ya hacían en su primera temporada, con la ayuda de su hija Abby y su vecino Eric (cuyo padre, recordemos, fue víctima de Sheila en la primera temporada). Juntos, crearán una especie de antídoto que ayuda a que Sheila pueda controlar sus impulsos mientras continúan con su vida típica de adolescentes con hormonas alteradas y amores no correspondidos. Entre su día a día en el instituto, su trabajo conjunto como “activistas” y echar una mano a sus padres, Abby descubrirá que siente una dependencia mucho mayor de lo que creía hacia Eric, pero ¿es sólo amistad o está descubriendo quizás que sus sentimientos van algo más allá? 

Lo cierto es que cuando hace unas semanas me apareció en mi lista de reproducción de NETFLIX la nueva temporada de esta serie, yo ya me había olvidado prácticamente de ella. No es que no hubiese disfrutado de la primera temporada, pero como ya comenté en el post que le dediqué hace un año, de la misma manera que llegó, se fue. Y no volvió hasta ahora. Por eso, la pereza hizo que tardase unos cuantos días en ponerme con ella (bueno, por eso y también por culpa de las otras 600 series que estoy viendo a la vez) muy a pesar de que siempre he disfrutado de todas y cada una de las apariciones de Drew Barrymore en pantalla.


Por eso la sorpresa que me he llevado con estos 10 episodios ha sido más agradable aún. El paso adelante que ha dado ha sido muy notable en todos los sentidos, en cuanto a tramas, a desarrollo de personajes, a nuevas dinámicas… Si en la primera parecía que los guionistas se habían esforzado creando un producto artificioso, con un ritmo atropellado que no acababa de cuajar y con unos personajes a medio hacer por culpa de un sobreesfuerzo por encadenar chistes (que además algunas veces no acababan de funcionar), esta segunda parece haberle dado la vuelta de tuerca que tanto necesitaba. Y no es común enontrarse con series que mejoran en sus segundas o sucesivas temporadas, pero creo que esta lo ha conseguido.

Han sabido combinar el lado más mordaz, gamberra y original (el que aporta la parte “Zombie” por así denominarla) con el lado más costumbrista (toda la trama de Sheila y Joel como agentes inmobiliarios, su jefe y el otro matrimonio rival) con un sentido del humor más afinado y con una química entre los dos personajes mejor trabajada. Además, la dinámica entre los personajes jóvenes del reparto también ha estado mejor llevada. Su vida diaria en el instituto, su malvado plan y su buena química con los protagonistas ha hecho que todos funcionen mucho mejor. Además, los personajes secundarios como las vecinas, el jefe de la inmobiliaria y el personajes interpretado por Nathan Fillion ha ayudado para que la serie gane en todos los aspectos.

Después de lo que he visto en esta segunda temporada, ahora sí que apetece ponerse a hacer la dieta de Santa Clarita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario