miércoles, 14 de septiembre de 2016

"BRAINDEAD", políticos contra hormigas alienígenas

De todos los estrenos que hemos visto este verano, ha habido uno que ha destacado sobre todos los demás, “Braindead”. El matrimonio King, que nos ha regalado una de las mejores series de la televisión moderna, “The Good Wife”, echaban mano de nuevo de la sátira política para crear una de las series que todo el mundo debería estar viendo (y que nadie ha visto, dicho sea de paso). Su primera, y de momento única temporada, terminó este pasado domingo y vamos a recuperar todo lo que nos han dejado estos trece episodios.


A partir de aquí, spoilers de la primera temporada de “Braindead”.

Lo más importante: ¿ha conseguido Laurel detener el avance de las hormigas come-cerebros? La respuesta es sí. Después conseguir el dinero que necesitaba para financiar la parte pendiente que le quedaba de su documental, hubo un momento en el que Laurel barajó la posibilidad de dejar su puesto de trabajo, su investigación sobre los bicharracos y (sobre todo) a Gareth para irse de nuevo a la aventura. Pero poco tiempo después reculó y decidió quedarse ¿por Gareth o por salvar el futuro de la humanidad? Sea como fuere lo cierto es que el team Laurel-Gustav-Rochelle estaba reunido de nuevo y dispuesto a acabar con los dichosos animalitos. 

En primer lugar intentaron ahogar en sal todas las flores de cerezo que estaban siendo cultivadas artificialmente en los invernaderos y que servirían de “casa” para todos los bichos una ver terminada la temporada de florecimiento del árbol. Pero les salió el tiro por la culata y tuvieron que echar a correr. Quizás el hecho de hacer pasar a Gustav por el Senador Wheatus no era tan buena idea. Pero después tuvieron otra idea, atacar directamente los árboles con un fertilizante de amoniaco (o algo así) ya que de esta manera las flores del árbol morirían y caerían y de esta manera los bichos no podrían llegar siquiera a los invernaderos. Y ahí es donde el plan dio sus frutos. Entre tanto, una huida de los invernaderos a pie y una detención policial por grabar con el móvil a un policía, que nos ayudó a descubrir  que el propio Gustav era un agente de la NSA (la Agencia de Seguridad Norteamericana). ¡Un shock!


El otro aspecto relevante de la temporada, la relación entre Laurel y Gareth, también dio un importante paso adelante. Lo que en un principio parecía un fracaso cuando Laurel anunció que se iba a continuar con su documental, resultó ser amor del bueno cuando esta decidió quedarse en Washington. Y tras un “te quiero” de esos que se te escapan en el momento más inoportuno, deciden iniciar una relación lo más normal posible teniendo en cuenta que ella es demócrata y él republicano. Incluso se les ve ir a votar juntos. Cosas más raras se habrán visto.

¿Y qué pasó con la “abeja reina” que Wheatus llevaba incrustada en el cerebro? La solución, de nuevo, de manos de Laurel que descubrió con su padre que la vergüenza causaba que estos dejasen el cerebro en el que habitaban. No tuvo más que recordarle a Wheatus (que por cierto acababa de matar a la senadora Ella y se había alimentado de su cerebro) cómo deportó a una chica inmigrante ilegal de su servicio a pesar de estar enamorado de ella (y llamada Lana, de ahí que siempre le llamase Lana en lugar de Laurel) para hacer que la abeja reina saliese de su cerebro. Ya sabéis, muerto el perro, se acabó la rabia. Sin abeja reina y sin flores de cerezo, se acabaron los bichitos.


Uno de los puntos fuertes de “Braindead” ha sido su reparto, demostrando que no hace falta tirar de talonario para conseguir un buen puñado de actores que hacen maravillas con sus personajes (además de unos personajes maravillosamente escritos, obviamente). Empezando por esa Mary Elizabeth Winstead que destila carisma, alma y corazón. Si has visto la serie y no has caído rendido a sus pies, ¡háztelo mirar! Además la química que consigue tanto con su hermano Luke (Danny Pino) como con su interés amoroso en la ficción Gareth Ritter (interpretado por el no menos carismático Aaron Tveit). Pero no sólo ellos han destacado ya que la pareja formada por Gustav y Rochelle (Johnny Ray Grill y Nikki M. Jones) han sido unos auténticos robaescenas en todas y cada una de sus apariciones. Una lástima que no haya habido suerte en el terreno amoroso para ellos dos porque yo los shippeaba muy fuerte.

Pero es que además de los buenos personajes y de la solvencia de su reparto, “Braindead” contaba con la combinación perfecta entre sátira política y humor negro con toques sci-fi. Todo esto ha conseguido que el resultado final sea una producto maravillosamente entretenido, sin complejos ni prejuicios y con momentos memorables. Una lástima que, como decía al inicio del post, las audiencias no hayan acompañado a lo nuevo de los King, por lo que la posibilidad de una segunda temporada se antoja excesivamente remota. De todos modos, la historia ha tenido un final cerrado y satisfactorio que puede servir como cierre definitivo sin dejar nada a medias. Algo que es de agradecer por parte de los creadores.


¡Ah! Y esas intros donde contaban lo sucedido anteriormente con acompañamiento musical eran absolutamente deliciosas.

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