viernes, 19 de agosto de 2016

Las series de mi vida (I): "THE O.C."

Así, como quien no quiere la cosa, he llegado al post número 100 del blog, y aprovechando que este pasado miércoles terminé mi revisionado de “The O.C.”, una de las series favoritas de mi vida, he decidido celebrar una cifra tan redonda inaugurando una sección en la que periódicamente iré repasando esas series que marcaron un antes y un después en mi vida seriéfila. Podré, al menos en el caso de “The O.C.” analizarla no sólo desde el punto de vista de los recuerdos que tengo de aquel primer visionado, sino también el contraste que supone volver a verla bastantes años después.


Voy a hablar libremente del argumento de “The O.C.” y aunque ha pasado ya más de una década de su emisión, por si acaso, os aviso de que habrá SPOILERS (por cierto, ¿cuando caducan los spoilers?)

Tengo el episodio piloto de “The O.C.” grabado a fuego en la mente (ese momento de Ryan en el coche de Sandy Cohen saliendo de la casa y cruzándose por primera vez con Marissa Cooper que está esperando en la calle, es realmente icónico), pero no recuerdo cómo y cuando lo vi. Supongo que sería en su emisión en Televisión Española en el verano de 2004. Sí que recuerdo perfectamente como el final de la segunda temporada nos dejó en shock a mi hermana y a mí al ver como Marissa Cooper disparaba al hermano de Ryan en medio de una pelea entre ambos. A partir de ahí ya perdí, por culpa en parte de la errática emisión en TVE, el hilo de la serie y no pude visionar esas dos últimas temporadas hasta un par de años después de su emisión cuando yo ya me encontraba viviendo en Madrid. Sí, por desgracia, tardé bastante en ver la muerte de Marissa, menudo fan de mierda.


Que difícil resulta elegir un personaje entre todos los protagonistas de “The O.C.” Todos y cada uno de ellos tiene algo interesante, y quizás esa haya sido una de las mejores bazas de la serie, el sabes conseguir un buen puñado de grandes personajes, que, cada uno en su estilo, han logrado enamorar al espectador (o por lo menos a mí). Desde el primer episodio me enamoré de Kirsten, esa madre protectora, noble y comprensiva que interpretaba Kelly Rowan. Y no pude evitar sentirme tan mal como lo hacía su familia en la ficción cuando tuvo que ingresar en una clínica de desintoxicación mientras veía como su matrimonio se iba al garete. Y después de este segundo visionado creo que sigo enamorado de ella. Pero si tuviese que quedarme con uno sólo de los personajes, este sería Seth Cohen

Lleno de inseguridades, fan de los cómics y del cine coreano y con ciertos problemas de adaptación, no se me ocurre ningún otro personaje que me haya dado más y mejores momentos a lo largo de la serie. Cierto es que en alguna ocasión podían resultar algo cargantes sus inseguridades con respecto a su novia Summer (ay, Summer, que AMOR), pero francamente, me enamoré de él en el primer episodio y sigo estándolo años después. ¿Cómo es posible que en un principio el actor Adam Brody se presentase al casting para interpretar a Ryan ?


Pero el momento que marcó un antes y un después fue la ya mencionada muerte de Marissa (esa mujer permanentemente pegada a una petaca), que hizo correr ríos de tinta fuera de la serie y que provocó el punto de inflexión de “The O.C.” que, si bien en la tercera temporada ya se había quedado sin tramas, a partir de entonces fue cuesta abajo con una cuarta temporada realmente peculiar que ya veía venir la cancelación tras la despedida del personaje principal por el que la mayoría del público veía la serie. Mischa Barton pensaba que se iba a comer el mundo después de dejar la serie pero su fama de poco profesional, alcohólica y poco equilibrada provocó que lo único que se comiese fuera la cola del paro. Pero volviendo al momento de la muerte de su personaje, visto ahora, resulta quizás algo flojo, o carente de emoción. Recuerdo que en su momento me emocionó, pero visto ahora me pareció un poco descafeinado. No sé, me estaré haciendo mayor.

Y desde luego, si recordamos lo mejor de la serie, no podemos olvidarnos de su estupenda banda sonora. McG, uno de los responsables de la serie ya había demostrado su buen gusto musical en las dos películas de “Los Ángeles de Charlie” y aquí coronó los mejores momentos de la serie con artistas que iban desde U2 a una por entonces desconocida Sia, antes de convertirse en uno de los mayores referentes de la música del siglo XXI. ¿Y quién no se emociona con ese “California” de Phantom Planet que sonó en el primer episodio y que se convirtió en cabecera de la serie?


Hay que reconocerle a "The O.C." el mérito de saber acercarnos a un mundo que de otra manera resultaría desconocido para nosotros. Esos bailes de presentación, esas mansiones con piscinas más grandes que nuestras propias casas y todo ese lujo que sin embargo no evitaba que tuvieses sus problemas, sus aprietos y sus miserias. Los ricos también lloran, dicen. Que maravillosa, por cierto, esa primera temporada en la que en cada episodio había una fiesta, y por tanto una ocasión para que Ryan se metiese en líos. Además, la serie nos presentó dos nuevos modelos de adolescente, por un lado el friki amante de los cómics y precursor del movimiento hipster y por otro, las típicas adolescentes ricas, ociosas y borrachas que posteriormente hemos visto reflejadas en personajes como Paris Hilton o Kim Kardashian. La Hilton, por cierto, hizo un cameo en uno de los episodios.

¿Qué ha sido lo mejor de volver a ver la serie una década después? Pues la demostración de que la serie está envejeciendo fenomenalmente (mejor que la mayoría de las series de género teen). Además ha servido para encontrarme con un buen puñado de caras conocidas que hicieron algunos de sus primeros papeles en “The O.C.” y que ahora son caras más o menos conocidas dentro del mundillo Hollywood, como Cam Gigandet, Olivia Wilde, Chris Pratt, Nikki Reed, Morena Baccarin (que años después se convirtió en pareja en la vida real del protagonista de la serie, Ben McKenzie gracias a otra serie de televisión, “Gotham”) o Shailene Woodley (¡que interpretó a la hermana de Marissa de pequeña!).


Realmente, la serie nos ha dejado momentazos que por tiempo y por espacio es imposible recordar en su totalidad, pero no puedo dejar de mencionar algunos como cuando los cuatro protagonistas queman la casa piloto de la empresa de Caleb Nichol. O ese viaje a un universo paralelo de Taylor y Ryan. O ese despreciable personaje de Oliver de la primera temporada. O el viaje a Tijuana en el que casi muere Marissa. O el cómico paso deese maravilloso personaje que es Julie Cooper-Nichol por el tráiler en el que vivió unos cuantos episodios. O el regreso de Caitlin hecha ya toda una adolescente rebosante de hormonas y maldad. O ese personaje de Anna que tan buena química tenía con Seth a pesar de sus escasas apariciones. Vale, ya lo dejo, pero es que realmente son muchos.

Por todas estas razones y por muchas más, a pesar de lo que puedan decir sus detractores, “The O.C.” se convirtió en un fenómeno pop en esa primera década del nuevo milenio. Incluso a día de hoy, podemos ver como la serie sigue generando información y artículos en medios televisivos que relatan curiosidades y recuerdan los mejores momentos de una serie icónica, por lo menos en lo que respecta a mi experiencia personal.¿Soy el único que, después de ver la serie, ha tenido ganas de celebrar Navidukah?


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