martes, 27 de marzo de 2018

"THIS IS US": catarsis, muertes y crisis emocionales

Una de las series más potentes de la parrilla televisiva americana en la actualidad, “This is Us” echó el cierre hace unos días a su segunda temporada cumpliendo con creces con las expectativas tanto argumentales como de audiencias que había puestas en ella. Hemos desvelado uno de los secretos mejor guardados de su trama y hemos conocido algunos aspectos nuevos de la vida de los tres hermanos protagonistas que nos han hecho amarlos aún más (y siendo sincero, odiarlos en más de una ocasión). 


A partir de aquí, spoilers del final de la segunda temporada de la serie.

En esta segunda temporada, hemos vivido los momentos más felices de Kate, la que para mí ha sido la estrella de estos nuevos episodios. Su malogrado embarazo, el infarto sufrido por su Toby y el fallecimiento de Jack han sido el aspecto más doloroso de lo vivido, pero en cambio su boda en el último episodio ha puesto el punto dulce a tan amarga temporada. Randall por su parte ha vivido la catarsis emocional tras la muerte de William, su padre biológico, de una manera muy distinta, tratando de seguir el legado de Jack y Rebecca convirtiéndose junto a Beth en padres de acogida de una joven, Deja, con un pasado más que complicado y con un presente no menos alentador hasta la llegada de estos.


Pero de los tres quien realmente ha tocado fondo esta segunda temporada ha sido Kevin, que curiosamente era quien tenía el viento más a favor al haber sido contratado para hacer una película con Sylvester Stallone dirigida por Ron Howard, algo con lo que había soñado desde que una fractura en la rodilla truncó sus sueños deportivos siendo un adolescente.  Pero las secuelas (las físicas, no las emocionales) de dicha lesión hacen que Kevin caiga en una espiral de autodestrucción plagada de drogas y alcohol de la que sólo logra salir cuando entra en rehabilitación.


Y tras ver todo lo vivido por los tres hermanos Pearson me hago una pregunta: ¿qué pasa con la Rebecca del presente? Vale que hemos sabido mucho de ella en la parte que narra el pasado junto a su marido y sus hijos adolescentes, pero poco o nada sabemos sobre su presente. No me parece lógico que sepamos tanto del presente de Randall, Kate y Kevin pero tan poco de su madre, más allá de ser un soporte emocional para sus tres hijos. No sé si los guionistas lo hacen de manera deliberada, pero tengo curiosidad por el presente de ese personaje y ¡Mandy Moore se merece mucho más!

A pesar de que esta segunda temporada ha sabido mantener lo que nos hizo engancharnos en la primera, tengo que reconocer que ha habido momentos en los que he sentido algo de saturación emocional con la serie. En gran medida porque en estos nuevos episodios ha habido al menos una ocasión en el que he sentido la imperiosa necesidad de pegarle un puñetazo en toda la cara a cada uno de los tres hermanos protagonistas. Los tres han tenido sus más y sus menos, pero, en serio, ha habido ocasiones (muchas) en las que sus comportamientos y reacciones eran desproporcionadas con respecto a lo que les estaba ocurriendo. Vale que a los Pearson les guste el drama más que a mí los donuts, pero montar un drama alrededor de la adopción de un perro por parte de Kate me parece demasiado porno emocional. 


Creo que el gran error de esta segunda temporada ha sido el excesivo protagonismo que ha cobrado la muerte del patriarca encarnado por Milo Ventimiglia. Sí que es cierto que había ganas de saber cómo se había producido su muerte (suceso que supimos en el episodio emitido muy inteligentemente después de la SuperBowl), pero a partir de ahí pensaba que la serie iba a dejar un poco más de lado la muerte Jack para mostrar algo distinto del resto de personajes. Y no es que me moleste Jack, para nada, pero que creo que todo lo que rodea a su muerte fagocita y eclipsa al resto de personajes. Incluso en el último episodio, que nos mostraba el otro gran evento de esta segunda temporada, la boda de Kate y Toby, la presencia de Jack ha sido tan excesiva que nos ha impedido emocionarnos como es debido con el enlace matrimonial.

Creo que es necesario que la serie vaya dejando atrás el drama de la muerte de Jack, y parece que por lo visto en el último episodio, la serie tiene pensado introducir para su tercera temporada no sólo nuevas tramas, sino también nuevos personajes que amplíen las ya de por sí desgastadas dinámicas entre los actuales. Por cierto, ojalá también más presencia en los nuevos capítulos para el pasado, presente y futuro del personaje de Beth. Tengo especial curiosidad por saber cómo ha logrado armarse con tanta paciencia para aguantar no sólo a su marido, sino también al resto de la familia Pearson. Es, desde luego, mi personaje favorito.

Afortunadamente, por delante tenemos unos cuantos meses para poder re-hidratarnos de nuevo después de tanto dramón. 

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