miércoles, 2 de noviembre de 2016

La caza del asesino llega a su fin en "THE FALL"


La ficción made in UK siempre ha gozado de una estupenda salud y de gran prestigio a nivel europeo y mundial. Y en parte es gracias a pequeñas joyas como la norirlandesa “The Fall” que emitió este pasado domingo el episodio final de su tercera y última temporada. Toca por tanto despedirse de la aparentemente gélida Stella Gibson y del perturbado Paul Spector quienes durante tres temporadas y 17 episodios nos han puesto los pelos de punta.


Este post contiene spoilers de las tres temporadas de “The Fall”.

Cada una de las tres temporadas de “The Fall” nos ha contado una parte distinta del proceso llevado a cabo por Stella Gibson y su equipo. La primera comienza con la llegada de esta a Belfast y el hallazgo de las primeras víctimas de Paul Spector, Alice Monroe y Sarah Kay, mientras descubrimos el aspecto más familiar del asesino. En la segunda, una vez descubierta la identidad del asesino por parte de Gibson (el espectador la conoce desde el primer momento) se centra en la investigación que culmina con la captura de Spector y la tercera ocupa gran parte del metraje en su recuperación hospitalaria y posterior ingreso en una unidad psiquiátrica. 

Bien es cierto que esta tercera temporada que se acaba de terminar de emitir ha resultado ser algo prescindible. Y es que estos seis episodios no nos han descubierto nada nuevo de las personalidades de sus dos protagonistas ni tampoco ha contado con una trama que fuese especialmente necesaria para el desarrollo final de la historia. Quizás las más beneficiadas de estos seis episodios sean Sally Ann y Olivia, esposa e hija respectivamente de Spector. No obstante, está contada con la misma maestría que las dos primeras por lo que su visionado es igual de satisfactorio. Y es que la serie tiene un estilo tan marcado y definido que hace que en ocasiones resulte casi hipnótica. 


Quizás el mayor mérito que podamos atribuirle a “The Fall” es su propio personaje protagonista, Stella Gibson, uno de los personajes femeninos mejor escritos y mejor interpretados de lo que llevamos de década. Una mujer madura, soltera, sexualmente activa y segura de sí misma tanto en el aspecto profesional como en el sentimental. Pero con multitud de aristas que hemos ido descubriendo a lo largo de los episodios y que han hecho que veamos mucho más allá de esa fachada. Incluso cuando en la tercera temporada los abogados de Paul Spector pretenden elaborar su caso para salvar al asesino a base de desprestigiar a la mujer que ha sido cabeza visible de la investigación (algo parecido a lo que ocurrió con Marcia Clark en el caso de O.J. Simpson como hemos visto en la primera temporada de “American Crime Story”), Gibson no ha querido transmitir la imagen de debilidad en ningún momento. Y eso, en gran medida, es mérito de su intérprete, Gillian Anderson, que si en los 90 nos regaló la icónica (y también muy feminista) Dana Scully en “Expediente X”, ahora borda otro personaje no menos icónico.

Y no sólo radica en su protagonista femenina la fuerza de “The Fall”. Algo que la ha diferenciado de las decenas de series sobre asesinatos que podemos ver actualmente en televisión es que desde un primer momento el espectador conoce la identidad del asesino en serie y eso ha ayudado a Jamie Dornan a crear un villano al que hemos visto no sólo haciendo uso de la fuerza contra sus víctimas sino también en el aspecto más íntimo y familiar. Además, el creador, director y guionista Allan Cubitt ha sabido aprovechar el indudable atractivo del actor de “50 sombras de Grey” para darle al villano cierto magnetismo sexual que unido al que ya de por sí tiene el de Stella Gibson, hace que entre ambos se haya creado una especie de tensión sexual no resuelta a pesar de no haber compartido más que un par de escenas.


Dos personajes principales muy bien credos, además de un buen puñado de secundarios también muy bien escritos (maravillosa esa Katie Benedetto profundamente obsesionada con Spector o la no menos interesante Sally Ann, esposa del asesino); una atmósfera magníficamente creada que hace que veamos la ciudad de Belfast desde un punto de vista totalmente distinto y, por qué no, el hecho de que cada temporada no cuente con más de seis episodios (cinco en el caso de la primera) evitando así que la historia se alargue innecesariamente más de lo necesario, hacen de “The Fall” una pequeña joya dentro de la ya de por sí destacable ficción británica.

A pesar de que esta tercera temporada es en principio la última, Cubitt ha comentado en diferentes ocasiones que tiene ideas para continuar con la serie una vez cerrado ya el caso de Spector. Habrá que ver si realmente se materializan ya que de momento no hay nada confirmado. Mientras tanto, dejemos reposar a Stella Gibson, que se ha ganado el descanso.

lunes, 31 de octubre de 2016

"CHANNEL ZERO: CANDLE COVE": traumas infantiles según SyFy

Hace un par de semanas el canal SyFy estrenó una de sus mayores apuestas de la temporada y que de momento tiene absolutamente descolocados tanto al público como a la crítica. Se llama “Channel Zero: Candle Cove” y supone un nuevo intento de llevar el mejor terror a la televisión, tan de moda esta temporada con el regreso de “American Horror Story” a la primera división seriéfila o el estreno de la muy estimulante adaptación de “The Exorcist”. Y aprovechando que estamos en pleno auge de la temática Halloween, qué mejor momento para comentar una de las temáticas más terroríficas de lo que llevamos de temporada seriéfila.


“Channel Zero: Candle Cove” contará con temporadas cortas de tan sólo seis episodios para no perder ni alargar innecesariamente la magia y la atmósfera que se consigue en cada uno de los episodios. Y cada una de ellas adapta una historia “creepypasta”. ¿Y qué es el creepypasta? Pues algo que hasta hace un par de episodios yo desconocía totalmente. Y para simplificarlo, podríamos decir que son las típicas historias de temática de terror que circulan por mails en cadena, redes sociales y foros (precisamente toman su nombre del típico COPY+PASTE que les sirve como medio transmisor) y que mezclan leyendas urbanas, cuentos de terror ficticios y la aportación que cada lector puede ir dándole según la van leyendo.

Esta primera temporada cuenta la leyenda urbana de un supuesto programa de televisión  llamado “Candle Cove” que aterrorizaba a los niños en la década de los 70. El programa no tenía nada de terrorífico sino que eran unos simples piratas de trapo que surcaban los mares buscando tesoros, pero los niños, después de verlo empezaban a sufrir cambios en su carácter y pesadillas nocturnas que duraban semanas y meses. Y lo de supuesto viene porque ese programa en realidad nunca existió sino que forma parte del propio “creepypasta” (algo así como lo de Ricky Martin y la mermelada en “Sorpresa, Sorpresa” pero más horripilante. Bueno, quizás no…).


Uno de estos afectados por “Candle Cove” es Mike Painter (interpretado por Paul Schneider al que hemos visto en “Parks and Recreations”), cuya infancia estuvo marcada por la desaparición de su hermano gemelo y la muerte en extraña circunstancias de otros cuatro niños más de su misma edad cuyos cadáveres fueron encontrados colgando de las ramas de un árbol (hola “True Detective”, hola “Hannibal”). Todo ello después de la emisión de la serie. Ahora, ya de adulto y dedicado en cuerpo y alma a la psicología infantil, empieza a tener pesadillas en las que ve que tiene que regresar a Iron Hills, su pueblo de la infancia y lugar en el que los extraños hechos tuvieron lugar. Y es que parece que los hechos ocurridos el 1988 parecen estar a punto de volver a producirse.

Y así es. Poco después de la llegada de Mike y tras reencontrarse con su madre Marla (interpretada por Fiona Shaw, la tía Petunia de la saga Harry Potter y la maravillosa Antonia Gavilán de Logroño de “True Blood”) que aún vive traumatizada por la desaparición de uno de sus hijos, se produce la desaparición de Katie, la hija del matrimonio formado por Gary y Jessica, antiguos amigos de la infancia de Mike. Tras su reaparición la niña, a la que ahora le faltan dos dientes, afirma haber visto  poco antes de su desaparición un programa de televisión poco antes que encaja con aquel que los ahora ya adultos Mike, Gary y Jessica vieron y sufrieron de pequeños. A pesar de ello, las primeras sospechas recaen sobre el propio Mike tras su misterioso regreso al pueblo justo antes de la desaparición de la niña. Este tendrá no sólo que demostrar su inocencia, sino convencer a todo el mundo de que “Candle Cove” ha regresado.


Si bien no podemos decir que “Channel Zero: Candle Cove” tenga un ritmo trepidante, la serie sabe como ganarse la atención del espectador con una tensión muy bien administrada. Gran parte de ese mérito proviene de una atmósfera tan gris y espesa como la situación que está viviendo su propio protagonista. Además, la acción en tiempo presente se ve alterada por numerosos flashbacks que sirven para contarnos lo vivido por los por entonces críos y que tanto temor les ha causado con el paso del tiempo. Todo ello hace que el resultado final sea más cercano a las novelas de Stephen King que al terror más “estético” que Ryan Murphy borda en “American Horror Story”). Y en parte es debido también a la ausencia de una música o una subida de audio que acompañe los momentos más inquietantes (truco tan manido como efectivo, por otra parte). 

Y como la cosa hoy va de no hacer spoilers, no puedo desvelar cierto giro en los acontecimientos en el primer episodio que hace que la serie adquiera un toque aún más macabro y malsano si cabe. Eso tendréis que verlo vosotros mismos.


viernes, 28 de octubre de 2016

"MAN WITH A PLAN" y el enésimo intento de Joey Tribbiani


Estamos a finales de octubre y a pesar de que la mayoría de los estrenos ya han llegado a nuestras pantallas, aún queda un buen puñado de series por estrenar. Esta misma semana llegan a las networks al menos dos nuevas sitcoms y un drama. De entre ellas, una de las que ya hemos podido “disfrutar” esta semana ha sido la nueva serie de Matt LeBlanc, el eterno Joey de "Friends" y que lleva por título “Man with a Plan”


La serie se centra en el matrimonio formado por Adam y Andy Burns. Ella lleva los últimos catorce años al cuidado de sus tres hijos Kate, Teddy y Emme mientras que él se dedicaba en cuerpo y alma a su empresa de construcción. Todo cambia cuando ella, aprovechando la incorporación de la más pequeña de sus hijos a la vida escolar, decide retomar su vida laboral fuera del hogar, por lo que su marido tiene que adaptar los horarios de su negocio para empezar a encargarse de la casa y de la crianza de sus hijos.

Ahí es donde empiezan las supuestas situaciones cómicas a las que tiene que hacer frente el patriarca de la familia. Tendrá que llevar a los críos al colegio y por una carambola del destino, le tocará ser el representante de los padres y madres de los niños de la clase de su hija pequeña. Algo para lo que no estaba para nada preparado. Su estatus de macho alfa corre peligro (palabras textuales) cada vez que tiene que lidiar con el grupo de mamás del cole o cuando tiene que conseguir que sus hijos hagan los deberes y tomen un baño antes de que su madre regrese a casa a la hora de la cena.


Si bien cualquier serie protagonizada por alguno de los seis actores de “Friends” merece al menos que le demos una oportunidad, lo cierto es que en el caso de “Man with a Plan” esta primera oportunidad va a ser la última. Quienes me conocen bien saben que las sitcom son una de mis debilidades seriéfilas, pero todo tiene un límite y es que no estoy dispuesto a retroceder veinte años para escuchar chistes que a estas alturas de la vida no deberían hacer gracia más que a cuatro señores de Oklahoma que no han salido de sus casas en la vida. Tiene mérito que LeBlanc empiece a elegir papeles acordes con su edad de casi cincuentón, pero si el resultado va a ser “Man with a Plan”, francamente, prefiero que siga un puñado de temporadas más con la autoparódica “Episodes”.

“Man with a Plan” es viejuna, muy viejuna. Tanto que bien podría estar protagonizada por Tim Allen o el violador caído en desgracia Bill Cosby. Y es que no hay nada más rancio que basar el humor de una serie en un hombre que tiene que empezar a desarrollar actividades que tradicionalmente habían sido reservadas para la mujer. Estamos en 2016 y ese mensaje debería estar más que superado. Es por eso que en ocasiones resulta hasta machista. Hay un momento en el primer episodio en el que el personaje interpretado por LeBlanc, al verse desbordado por la arrolladora energía de sus tres hijos, culpa a su mujer de no haber sabido educarlos durante los 14 años que ella desarrolló esa tarea. Francamente, hay cosas que a estas alturas de la vida ya no hacen gracia, y esta es una de ellas. Por lo menos en lo que a mi visión personal respecta.


Si hace unas semanas, el estreno de otro de los proyectos estrella de la CBS para esta temporada, “Kevin can Wait” despertó cierto recelo al tratarse de una sitcom protagonizada por un varón-blanco-heterosexual y con un argumento más propio de los 90 que del año en el que nos encontramos, “Man with a Plan” es la encargada de afirmar esa tendencia con una temática y un tipo de humor francamente similar (de ahí que el hecho de emitirse una justo después de la otra no sea una simple casualidad).Todos estamos de acuerdo en que la CBS es la cadena más “anticuada” de todas las networks en lo que a edad media de sus espectadores se refiere, pero de ahí a estrenar proyectos con mucho nombre detrás pero poco ingenio y poca gracia, hay un trecho.

De momento, “Man with a Plan” se ha estrenado con unos datos más que aceptables, más de siete millones de espectadores y un 1,6 en los demográficos, tercera opción de la noche tras “The Voice” y “Dancing with the Stars”. Habrá que ver la tan temida segunda semana a ver si consigue mantener audiencias o como suele ser habitual, se deja parte de sus espectadores por el camino, afectada en parte por las negativas críticas que está recibiendo la serie entre casi todos los críticos norteamericanos.  Yo, en cambio, me bajo aquí. 


miércoles, 26 de octubre de 2016

El Vaticano según Sorrentino: "THE YOUNG POPE"

Hace unas semanas, Jude Law estuvo en Madrid para presentar su nuevo proyecto, una serie de televisión que retrata la ficticia vida del primer papa norteamericano, papel que interpreta el propio Law y en cuyo reparto destaca nuestro Javier Cámara. La serie está creada, escrita y dirigida por Paolo Sorrentino (el oscarizado actor de “La Gran Belleza” o “La Juventud”) y su argumento ya ha provocado que algunos estamentos del Vaticano hayan puesto el grito en el cielo por la particular visión del polémico director de la religión y la Iglesia Católica.


Conocemos a Lenny Belardo justo en el momento en que pasa a ser Pío XIII. La Iglesia ha llevado a cabo con él una estrategia para modernizar su imagen y transmitir al mundo una visión mucho más atractiva y juvenil de una institución tan arcaica como nuestra civilización. Aunque por otro lado, la elección de su nombre, Pío XIII no augura nada bueno teniendo en cuenta que su "predecesor" Pío XII ha sido uno de los pontífices más controvertidos de la historia por su acercamiento a los nazis durante la II Guerra Mundial. Belarno no tarda en echar mano para esta nueva etapa, que se presenta como la más importante de su vida, de dos personas: la hermana Mary, una monja que se encargó de su crianza y formación cristiana desde que era niño y el Cardenal Spencer, figura que resultó clave para su ascenso a pontífice.

A partir de ahí vamos conociendo al resto de equipo que forma parte del organigrama del nuevo pontífice. De entre todos los cardenales, curas, obispos y demás miembros, destacan el cardenal Gutiérrez y el cardenal Voiello. EL primero de ellos es presentado como una de las figuras más queridas dentro de la institución por su nobleza y su bondad (a ver cuanto le dura) y el segundo ya se plantea desde un principio como el principal antagonista de la función. Poco a poco iremos descubriendo las verdaderas intenciones de uno y de otro mientras el protagonista empieza a destaparse como una figura autoritaria y ególatra. Algo con lo que no todos parecen estar de acuerdo y que seguro causará revuelo no solo dentro de los muros de la fortaleza vaticana. 


La serie, que ha tenido que recrear todos los escenarios ante la negativa del Vaticano para ceder los enclaves reales donde transcurre la acción, nos presenta a un personaje absolutamente magnético, pero también lleno de contradicciones, aspectos oscuros y negativos. Aunque en algunos momentos resulta enormemente magnético y atractivo, en otros aparece como una figura vengativa, condescendiente y humillante ante aquellos que van a formar parte de su nueva “familia”. Todo el peso de la serie recae en Law, que aparece, al menos en los dos primeros episodios en la práctica totalidad de las escenas y que sirve de eje central alrededor del cual giran todos los personajes ya mencionados. Y lo cierto es que el actor británico comple con solvencia su misión a la hora de transmitir esa dualidad entre atracción y miedo.

Desde un primer momento podemos ver cómo Sorrentino lleva todo a su terreno. Desde la imagen, con unos planos que recuerdan mucho a su obra maestra “La Gran Belleza”, al guión con unos guiños pop marca de la casa (el hecho de que sólo desayune una Cherry Coke Zero es buena muestra de ello) sin olvidarse de esa comedia irónica, sarcástica, surrealista y muy negra de la que el director hace gala en sus guiones. Además cuenta con un cuidadísimo diseño de producción donde predomina un blanco inmaculado que seguro hará contraste con la personalidad del propio protagonista; y una banda sonora que apoya dicho contraste en suaves ritmos electrónicos y que resulta en ocasiones hasta hipnótica.


Además de los ya mencionados Jude Law y Javier Cámara, la serie cuenta con un reparto no menos espectacular con figuras como Diane Keaton interpretando a la Sister Mary tan importante para el nuevo papa; Cecile de France (“Mas allá de la vida”, “Las Muñecas Rusas” o “Una Casa de Locos”), Ludivine Sagnier (“Swimming Pool”, “8 Mujeres” o “Un Secret”), James Cromwell (“Yo, Robot”, “La Milla Verde” o “L.A. Confidential) o Silvio Orlando (“Il Caimano”, “Giovanna´s Father” o “Portabor”). Un reparto muy internacional para una coproducción entre Italia, Francia, Reino Unido, España y Estados Unidos.

De momento, el estreno de “The Young Pope” en Italia, el mercado donde podía resultar más polémico, ha conseguido batir récords de audiencia en Sky Italia alcanzando casi el millón de espectadores. Ya estrenada también en Alemania y Austria, la serie llega esta semana a Reino Unido, Irlanda  y Francia. En España, en cambio, tendremos que esperar a la llegada a nuestro país de la plataforma de streaming de HBO llamada HBO GO prevista para finales de año. Aunque para compensar, ya sabemos que ha sido renovada para una segunda temporada cuya pre-producción ya está en marcha.


lunes, 24 de octubre de 2016

"HATERS BACK OFF": la generación YouTube llega a NETFLIX

La plataforma online NETFLIX sigue con el empeño de que sus abonados dejen de tener vida social y en lo que llevamos de mes ya nos ha traído tres estrenos, la primera temporada de “Luke Cage” su tercer intento en el mundo MARVEL, el estreno de la tercera temporada de “Black Mirror” y la que os voy a hablar a continuación y que parece ser la que más desapercibida ha pasado, “Haters Back Off”.


A pesar de que en España es una auténtica desconocida, Colleen Ballinger se ha convertido en toda una celebrity desde que en 2008 empezase a subir vídeos a YouTube convertida en su alter ego Miranda Sings, una joven con un ego desmedido y muchas ganas de ser famosa a toda costa, pero con pocas habilidades y nulo talento delante de la cámara. Poco a poco sus vídeos se fueron haciendo virales y su personaje fue adquiriendo tal popularidad que la gente llegó a creerse que se trataba de una persona real y no de un personaje interpretado por la actriz que por aquel momento aún se encontraba en la universidad. Ocho años después, Miranda es una de las YouTubers más famosas de su país y gracias a esta fama ha llegado incluso a participar como colaboradora en programas de televisión entrevistando a artistas como Ariana Grande o Fifth Harmony.

Es por ello que NETFLIX no ha podido dejar pasar la oportunidad de abarcar una franja de público que hasta ahora tenía algo abandonada, la de los millenials, y ha fichado a Ballinger para que nos cuente lo que hay detrás de tan peculiar anti-estrella. Por eso, a lo largo de los 8 episodios de los que consta esta primera temporada iremos viendo los sucesivos intentos de Miranda por convertirse en la mayor estrella de la era internet. Para ello cuenta con el apoyo de su tío, que vive día y noche pendiente de que su caprichosa sobrina consiga su propósito, y de su madre, aunque esta parece estar más pendiente de encontrar de nuevo el amor mientras lucha contra su hipocondría. La única cuerda de la familia parece ser la hermana de Miranda, Emily, que tiene que hacer frente a tal peculiar familia mientras saca adelante sus estudios y la casa en la que los cuatro viven. Y no podemos olvidarnos de Patrick, el mejor amigo de Miranda y que secretamente (o quizás no tanto), está enamorado de esta peculiar protagonista a pesar de que poco a poco iremos viendo que lleva las de perder.


El problema de Miranda radica principalmente en que no sabe lo que es la autocrítica, ella afirma que ha nacido siendo ya famosa pero que la gente aún no lo ha descubierto. Si la criticas, es porque en el fondo la envidias, y no porque ella haga nada mal. Ni siquiera esa manía tan suya de aplicarse el pintalabios de tal modo que acabe en sus dientes. Por eso, se toma cualquier crítica como un ataque ya que ciertamente, ella no admite que nadie le diga que no es perfecta. De ahí lo de haters, back off del título. Y eso es algo que ha provocado oleadas de odio hacia este personaje sin que el público se dé cuenta de que simplemente se trata de eso, de un personaje.

Si bien “Haters Back Off” es una serie cómica, y con un humor facilón y simple, lo cierto es que directa o indirectamente nos deja un buen puñado de reflexiones sobre la cultura y la fama en pleno 2016. La primera y más evidente es el bajo precio de la fama. Hoy en día cualquiera puede hacerse famoso, sin ningún tipo de talento ni facilidad ni para cantar, ni para bailar ni para comunicar. Sólo es necesaria una cámara y una conexión a internet para que todo el mundo pueda conocer tu “talento”. Y eso es precisamente lo que le ocurre a esta protagonistas, que ve distorsionada la realidad hasta el punto de ver en ella misma un talento que realmente no existe. No sólo eso, sino que también invita a la reflexión sobre eso que venden tan bien los americanos de luchar por los sueños con todas tus fuerzas (da igual que tengas talento o no, si luchas, lo consigues). Para bien o para mal.


Hay que dejar claro ante todo que “Haters Back Off” no es una serie para todos los públicos. Su protagonista es tan egoísta y tan ególatra que lo fácil es odiarla. Y algo parecido pasa con el resto de su familia quienes, a excepción de la joven Emily, resultan francamente antipáticos, lo que provoca un rechazo de antemano que en ocasiones es difícil de salvar. Es por eso que el resultado final es una serie bastante excéntrica y por qué no decirlo, rara. Muy rara. Eso no evita que su factura sea impecable a pesar de que en ciertos momentos se nota la dificultad en conseguir el ritmo apropiado al tratar de adaptar el formato YouTube a episodios de una duración más o menos fija de 30 minutos. 


viernes, 21 de octubre de 2016

"DEEP WATER": crímenes gays en la Australia de los 80

El canal australiano SBS estrenó hace un par de semanas una de sus mayores apuestas para la nueva temporada seriéfila, la miniserie “Deep Water”, con el reclamo de contar con Yael Stone, una de las protagonistas de “Orange is the New Black”, como protagonista y con la intención de reflejar un aspecto de la crónica negra más reciente del país y que hasta ahora poco o nada se había visto reflejado en televisión.


Y es que el punto de partida de la serie es la investigación del asesinato de un joven en su domicilio en extrañas circunstancias y con el cuerpo parcialmente mutilado. Dicha investigación será llevada a cabo dos policías: Tori Lustigman (la ya mencionada Yael Stone), que acaba de regresar trabajar a la ciudad después de una temporada en un pueblo de Nueva Gales del Sur y Nick Manning (Noah Taylor, visto en series como “Juego de Tronos” o “Peaky Blinders”), un veterano detective. Pero lo que en un inicio parecía un crimen pasional aislado, poco a poco se va desarrollando como una trama mucho más compleja que acaba relacionando este crimen con una serie de asesinatos sin resolver que se produjeron en la zona de Bondi, al sur de la ciudad de Sidney, durante los años 80 y 90. 

Y es que durante estos años (y lo que viene ahora es totalmente cierto), varias bandas de jóvenes violentos “dieron caza” a cientos de homosexuales golpeándolos en algunos casos hasta la muerte. Y lo que es peor de todo, con el consentimiento de la policía ya que sabían que esta no iba a investigar puesto que se trataban de casos menores perpetrados contra “maricas”. Miles de agresiones y docenas de muertes que en algunos casos fueron calificadas erróneamente de suicidios y en muchos otros ni siquiera se molestaron en resolver. Tal era la dejadez de los estamentos oficiales que algunos cadáveres no llegaron siquiera a identificarse mientras que otros no merecieron ni su nombre correctamente escrito en los documentos oficiales.


Y ahí precisamente es donde radica la fuerza de “Deep Water”, en utilizar una investigación ficticia para mostrarnos el pasado más reciente de un país que a pesar de que acababa de despenalizar la homosexualidad apenas cinco años antes, aún tenía un largo camino por recorrer en materia de visibilidad LGTBI. No sólo eso sino que además, aunque de manera muy ligera, también nos recuerda que lo que en Australia afortunadamente ya es pasado, en países como Iraq este tipo de violencia contra el colectivo LGTBI sigue siendo el pan nuestro de cada día, tal y como afirma uno de los protagonistas del primer episodio, emigrante ilegal que huyó de los severos castigos que su país y su religión perpetran día a día contra los homosexuales.

Lo cierto es que la parte de la investigación del asesinato cometido en el presente es bastante sencilla, un caso policiaco de manual, pero la fuerza radica en su relato de lo sucedido décadas atrás. Eso es lo que diferencia “Deep Water” del resto de thriller policiacos. Con ello no quiero decir que la serie no esté bien. Está bien rodada, bien escrita y magníficamente interpretada (la pareja protagonista es maravillosa), sólo que si lo que buscas es un policiaco, puede que el resultado te resulte algo simple. En cambio, si además de eso, también estás dispuesto a  profundizar en uno de los puntos críticos (y a la vez más desconocidos) de la historia reciente de la comunidad LGTBI, el resultado es, cuanto menos, satisfactorio. 


En mi caso concreto llegué a “Deep Water” por casualidad ya que después de ver la participación de Yael Stone en el tercer episodio de “High Maintenance” de la HBO decidí echar un vistazo a su ficha en IMDb. Y ahí es donde apareció esta miniserie que se ha convertido en una de las sorpresas más gratas de la temporada (más que nada porque hace un mes no sabía ni de su existencia). Y más grato aún es saber que gracias a este proyecto múltiple, decenas de organizaciones de derechos humanos del país piden una nueva investigación pormenorizada de todos y cada uno de los casos que han quedado sin resolver o que han sido erróneamente clasificados. Al menos, que “Deep Water” sirva para que todos esos sucesos no caigan en el olvido. 

Y si después del visionado de los cuatro episodios que componen la miniserie aún te quedan ganas de indagar un poco más acerca de esos asesinatos reales, como me ha pasado a mí, el canal SBS ha emitido este pasado domingo, finalizada ya la emisión de la miniserie, un documental titulado “Deep Water: the Real Story” que profundiza mucho más en esos cientos de casos entrevistando no sólo a víctimas y familiares sino también a algunos policías de aquel entonces que hicieron la vista gorda, e incluso a alguno de esos jóvenes asesinos.

#LoveWins

miércoles, 19 de octubre de 2016

"EYEWITNESS": testigos de un crimen múltiple

Este pasado domingo, el canal USA Network, que en las últimas temporadas ha ido haciéndose poco a poco un hueco en el amplio mercado seriéfilo gracias a productos como “Suits”, "Colony”, la adaptación americana de “La Reina del Sur” y principalmente “Mr Robot”, estrenó uno de sus proyectos más potentes de cara a la nueva temporada seriéfila. Se trata de la adaptación norteamericana de la noruega “Øyevitne”, una de las últimas sensaciones en esa burbuja de series negras y policíacas que tan de moda están en los países nórdicos.


En esta adaptación nos trasladamos hasta un pequeño pueblo del estado de Nueva York donde conocemos a dos jóvenes llamados Lukas y Philip que son testigos por accidente de un asesinato múltiple mientras se encontraban en una alejada cabaña en el bosque. Ambos deciden no contar nada de lo que han visto, ya no sólo por temor a las consecuencias de su presencia en la cabaña, sino por miedo a que se descubra que estaban manteniendo relaciones sexuales. Y si bien Philip está preparado para afrontar las consecuencias, Lukas no parece por la labor de que se descubra una incipiente homosexualidad para la que no estaba preparado en absoluto.

Vamos conociendo a partir de ahí aspectos mayoritariamente de la vida de Philip. La relación con su madre, que está intentando dejar atrás un pasado marcado por la adicción a las drogas y la nueva dinámica con los que son sus padres de acogida, Helen y Gabe, que no ven con demasiados buenos ojos que el chico siga manteniendo una relación tan estrecha con su madre y la mala influencia que creen que esta puede estar ejerciendo sobre él. A todo esto, dicha madre de acogida es la sheriff del pueblo y será la encargada de investigar todo lo que acaba de ocurrir en la cabaña, con la intervención, eso sí de un grupo de FBI que parece no poner las cosas demasiado fáciles. Y todo ello mientras el asesino inicia las pesquisas para intentar descubrir la identidad de los que presenciaron el crimen.


El reparto está encabezado por Julianne Nicholson, a la que vimos brillar en dos papeles muy diferentes en la película “Agosto” y la serie “Masters of Sex” y James Paxton (hijo de Bill Paxton) y Tyler Young afrontando aquí los dos primeros papeles protagonista de sus respectivas carreras. Y en papeles más secundarios nos encontramos a Gil Bellows (el eterno Billy de “Ally McBeal”) interpretando al marido del personaje de Julianne Nicholson y Warren Christie (visto en “Motive” o “Chicago Fire”) haciendo del asesino de los tres individuos en la cabaña. Y detrás de las cámaras, dirigiendo los dos primeros episodios nos encontramos a Catherine Hardwicke, directora de la primera películas de la saga “Crepúsculo” y “Thirteen”.

Como decía al inicio del post, “Eyewitness” es la adaptación de un original noruego llamado “Øyevitne”. No nos encontramos ni mucho menos ante la primera vez que una serie nórdica es adaptada al mercado norteamericano. Ya lo hemos visto con mayor o menor fortuna en “The Killing” o “The Bridge”. Y si bien no podemos decir que no sea una buena adaptación (más que nada porque el primer episodio es una copia calcada plano a plano), lo cierto es que después del visionado del primer capítulo, de lo que realmente tengo ganas de es de visionar el original noruego, no sólo por saber cuanto antes qué es lo que ocurre, sino porque francamente, entre un buen original nordic noir o una correcta adaptación americana, me decanto por el primero sin lugar a dudas.


Con ello no quiero decir que “Eyewitness” no merezca la pena ni mucho menos. La serie está bien ambientada y bien interpretada y la combinación entre una parte de la trama protagonizada por un secreto de amor adolescente gay y otra parte centrada más en el thriller resulta realmente entretenida (a pesar de que la trama gay es quizás algo básica y torpe por el momento). Pero no podemos evitar tener la sensación de deja vù ante tal acumulación de series nórdicas sobre asesinatos y misterios sin resolver. Tendrá que buscar por tanto Adi Hasak, su showrunner, un elemento diferenciador si no quiere que su serie se convierte simplemente en una más. Y ese elemento diferenciador puede ser el hecho de saber desde un principio quien ha sido el causante de los asesinatos que presencian los dos jóvenes en el primer episodio. No nos encontramos aquí ante una búsqueda del culpable (lo que los americanos llaman “whodunit”) sino todo lo contrario, el culpable es quien se encarga de buscar a los que presenciaron lo que ocurrió en la cabaña para intentar que su identidad no salga a la luz.

“Eyewitness” se estrenó en USA Network este pasado domingo y llegará a España dentro de poco gracias a Calle 13 (concretamente el próximo 8 de noviembre). Pero antes, podremos ver su primer episodio en el Festival de Series que se celebrará en Madrid del 28 al 30 de octubre. Y si la serie funciona en términos comerciales y de audiencia, contaría con una segunda temporada centrada en una historia completamente distinta, perpetuando así la continuación con el recurso de las series antología que tan de moda están en los últimos años.

lunes, 17 de octubre de 2016

El peligro de jugar con el tiempo

Desde hace poco más de un mes hemos ido conociendo los estrenos que tanto las networks como las cadenas de cable llevaban meses preparando, y si bien podemos decir que ha habido de todo, parece que podemos encontrarnos un tema recurrente que está formando parte de las tramas de un buen puñado de series (incluso de algunas que están por venir), y ese tema no es otro que la importancia del tiempo (generalmente el tiempo pasado) en nuestras vidas y en la de la gente que nos rodea. No es un tema nuevo, por supuesto; hace pocos meses vimos como James Franco viajaba en el tiempo en la miniserie “11.22.63” para intentar evitar el asesinato de J.F. Kennedy, o series como "Legends of Tomorrow" que acaba de regresar con su segunda temporada y cuyos protagonistas viajan en el tiempo para salvar a la humanidad; pero sí que se han juntado estas semanas un buen puñado de series que le sacan el mayor partido posible.


En algunos casos, como el de “Timeless” nos encontramos ante un grupo de personas que consiguen, al igual que hizo James Franco viajar al pasado. El objetivo de Lucy, Wyatt y Rufus, que hasta ahora llevaban una vida de lo más monótona, es atrapar a Garcia Flynn, que ha conseguido robar una máquina del tiempo que le permite viajar al pasado y alterarlo para salirse con la suya y cumplir así un plan que tanto los tres protagonistas como nosotros los espectadores desconocemos por ahora.

Dejando de lado que “Timeless” es una copia descarada de nuestro “El Ministerio del Tiempo”, lo que ha dado a la serie una popularidad en nuestro país que realmente no se merece, los tres protagonistas tienen que viajar en cada episodio a una etapa distinta de la historia de los Estados Unidos con la intención de mantener el pasado tal y como lo conocemos. Al menos en la medida de lo posible, ya que como vemos en el primer episodio, cualquier modificación en nuestra historia puede provocar cambios como los que sufre la propia Lucy, que ve cómo la salud de su madre cambia radicalmente tras una mínima modificación de nuestro pasado.


En otros casos, no se trata de viajes en el tiempo, sino de viajes a diferentes dimensiones, como es el caso de los nuevos episodios de “The Flash”. Y es que ya pudimos ver en la segunda temporada que Barry podía alcanzar tal velocidad que esta le permitía transportarse a realidades alternativas. Y en esta tercera temporada nos encontramos con un Barry que tiene ante sí la posibilidad de viajar a una realidad alternativa (que posteriormente denominan Flashpoint) en la que poder disfrutar de su madre ya que esta no ha sido asesinada.

Eso tiene sus problemas, ya que cuando el destino al final siempre acaba encontrando su camino y cuando este por fin alcanza a Barry las consecuencias no sólo para él sino para el resto de sus compañeros y amigos pueden ser devastadoras. Hay que tener en cuenta que su relación con Iris atraviesa su momento más importante en lo que llevamos de serie y que además Cisco está pasando por una mala etapa, por lo que cualquier alteración en alguna de las realidades alternativas puede afectar al presente tal y como lo llevamos viendo hasta ahora.


Por si fuera poco, tenemos otra serie más que juega también con la importancia del pasado para mantener la estabilidad del presente tal y como lo conocemos. Se trata del último estreno de The CW, “Frequency”, que siguiendo otra de las modas de la temporada, adapta la película que en el 2000 protagonizaron Dennis Quaid y Jim Caviezel. Aquí conocemos a Raimy Sullivan (interpretada por Peyton List, a la que hemos visto en “Mad Men”) que gracias a una antigua radio que encuentra en el trastero, logra comunicarse con su padre Frank (Riley Smith, el Markus Keen de “Nashville") que lleva fallecido un par de décadas.

Peyton empezará a conocer entonces aspectos que desconocía de su progenitor ya que cuando este falleció ella era tan solo una cría, y no sólo eso sino que además empezarán a trabajar juntos para intentar hallar al culpable de un asesinato que quedó sin resolver décadas atrás. Pero deberán tener cuidado ya que poco a poco irán descubriendo la importancia de no alterar demasiado el pasado en el que se halla Frank para que Raimy no sufra las consecuencias en el presente.


No acaba aquí la cosa, y es que aún quedan por delante otros dos estrenos cuya trama también está centrada en los viajes en el tiempo y que prometen también jugar con la importancia del pasado en nuestras vidas y de mantener este tal como lo recordamos. Una de ellas es “Time After Time” protagonizada por Freddie Stroma y Josh Bowman y que lleva al escritor H.G. Wells al Manhattan de hoy en día. La otra, “Making History”, que cuenta con Adam Pally, Leighton Meester y Yassir Lester como protagonistas y que en clave de comedia, nos acerca a un profesor de ciencias que crea un aparato que permite cambiar el curso del pasado para así mejorar el presente.